23/01/2010

Huma (14/nov/2009)

La excursión de noviembre de 2.009 fue a una cima que para algunos de nosotros tenía un poco de mítica porque habíamos oído hablar mucho de ella y la habíamos visto desde otras muchas cumbres pero nunca la habíamos subido. La visita no desmereció en nada las expectativas que teníamos, y disfrutamos mucho del entorno, con el desfiladero de los Gaitanes y el Chorro, la subida, y las vistas de las que gozamos durante todo el camino y en la cumbre.Seguir Leyendo

Escogimos el camino de Ardales para llegar al Chorro, por lo que pasamos por el impresionante desfiladero de los Gaitanes, donde están los restos del caminito del Rey, para el que, al parecer, hay una propuesta de rehabilitación. Empezamos la ruta por el camino de las Pedreras, atravesando tranquilamente el pinar hasta llegar a la base de las placas frontales, en las que vimos varios grupos de escaladores. Pasamos esta primera barrera por las escaleras "árabes". Desde allí teníamos una preciosa vista del valle del Guadalhorce.

Tras pasar ese primer obstáculo rocoso, cruzamos una zona de cultivo, fundamentalmente olivar, frente al cortijo de Campedrero. Después de ese claro y una posterior zona rocosa, nos esperaba la siguiente subida por roca. Aprovechamos la ocasión para reagruparnos y descansar un poco rodeados de palmitos. En esta ocasión había otras escaleras, bueno, en realidad una rampa natural, por la que pudimos subir sin mayor problema.

El resto del camino a la cumbre era bastante desolado, con mucha piedra y apenas vegetación, pero con una pendiente bastante asumible. En esas llegamos al tercer muro defensivo del Huma, asaltamos cuadrupedando por una estrecha torrentera. Desde allí hasta la cima el mismo paisaje duro, desforestado y pedregoso. Eso sí, unas vistas de gran parte de la provincia bien amplias en todas direcciones con, por ejemplo, el valle del Guadalhorce, la vega de Antequera, los pantanos de Guadalhorce-Guadalteba, la Capilla y el Camorro Alto, donde habíamos estado poco antes. Lo que no pudimos ver fueron las ruinas de la Ciudad Romana de Nescania, al pie de la Capilla. Parecía que habían sido cubiertas por un sembrado.

La vuelta la hicimos por la ladera norte, para realizar una ruta circular. Tomamos la Vereda del Tajo de las Pedreras y por ella volvimos a los coches, que nos llevaron a disfrutar de unos merecidos aperitivos y cervezas en la estación de El Chorro.

Esta son las fotos de la excursión.



26/11/2009

Camorro Alto (17/oct y 1/nov/2009)

El sábado 17 de Octubre, según lo programado en la sobremesa de Bolonia, fuimos de excursión regular al Camorro Alto, cumbre conocida y bien querida. Decidimos hacer el camino al revés de ocasiones anteriores, por cambiar y también por castigar menos las rodillas, puesto que en el sentido que se hizo, resultaba más subida que bajada, como se verá y puede comprobarse en cualquier mapa.

Fuimos catorce esforzados excursionistas-mineros, partiendo de Venta Cotrina, como de costumbre cuando vamos por el Norte. Después del desayuno y los saludos, tiramos para Antequera y, tras atravesarla, tomamos la carretera del Torcal dejándola en seguida para tomar la del Valle de Abdalajís y, al poco, entrar al Cortijo de las Ánimas y bajar a los pasajeros, que empezaron a caminar hacia la base de la Escaleruela.

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Los conductores continuaron en dirección hacia el Valle, tomando el primer desvío que sale a izquierda hacia La Joya (y sigue a La Higuera y Villanueva de la Concepción o El Pueblecillo). Con los vehículos se subió el Puerto de la Orejas de la Mula y tras coronarlo, se desviaron a la izquierda tomando la Realenga que va hacia el Cortijo del Navazo, un carril sin asfaltar pero ancho y apisonado. Al alcanzar el conocido grupo de encinas de la cuneta derecha, se dejaron los coches para el regreso. Y en uno de ellos se volvió al Cortijo de Las Ánimas, para dejarlo allí y alcanzar a los que ya caminaban cuando empezaban a subir el camino empedrado del Puerto de la Escaleruela o Carrigüela.

Durante todo el ascenso fuimos viendo en las paredes septentrionales del Camorro varios grupos de atrevidos (el decano hubiera escrito inconscientes) que subían por una vía ferrata que hay instalada y debe ser menos peligrosa de lo que aparenta. Coronado el Puerto, llegados a la parte alta de la explanada del Navazo, cruzamos los alambres y tomamos a derecha, al Oeste, iniciando la subida al Camorro por senderos varios, relativamente cómodos, que hacen ganar altitud con prontitud, discúlpeseme el ripio.

El día era de sol y calor, y sudamos la ascensión hasta alcanzar el cordal, donde ya las vistas de la Vega de Antequera, el Torcal y el magnífico enclave del Navazo mitigaron las penalidades del camino. Alcanzamos la cumbre y asomamos al Norte para espeluznarnos ante sus abismos, bellísimos y sobrecogedores, y ver a los atrevidos/inconscientes subir como salamanquesas con mochila por los escalones férreos de la instalación susodicha.

Tras un corto rato en la cumbre, descendimos hasta una amable dolina que alguno se sabía, y allí, tras convencer al decano de que se sumara al resto, comimos y sesteamos por un tiempo. Al cabo, iniciamos la bajada, unos más por la cuerda, otros perdiendo altitud más aprisa a medialadera, pero llegando todos al carril del Navazo donde habían quedado los coches por la mañana; una vez en ellos, regresamos deteniéndonos en la Venta del Gazpacho a merendar, y de allí a casa.

Algunos de los que no pudimos ir el día de la convocatoria oficial fundamos el Primer Grupo Disidente (PGD) e hicimos la excursión un par de semanas después, aprovechando el puente de difuntos.También tuvimos un día de sol y calor que llegó a provocarnos quemaduras leves en la cara y el cuello. Mostrando su espíritu rebelde, el PGD decidió hacer la excursión en el sentido contrario, siguiendo la ortodoxia del libro, de poniente a levante.

Curiosamente, ambos grupos coincidieron posteriormente, además del calor que habían pasado, en que la bajada fue mucho más penosa que la subida. Ninguno de los grupos encontró un camino, carril o veredilla dignos del nombre y tuvieron que bajar más bien por la bravas, con las piernas ya cargadas del resto del camino.

Desde luego, las vistas que se tienen desde la cumbre del Camorro Alto justifican la excursión. Es un magnífico punto de vista sin cumbres altas cercanas que tapen la vista en ninguna dirección. Los del PGD tuvimos que cambiar parte del paisaje potencial por un misterioso mar de nubes que se adentraba por el valle del Guadalhorce, un espectáculo poco frecuente para nosotros.

Descripción del itinerario.

El Camorro Alto es la cumbre más alta de la Sierra de las Chimeneas, situada al oeste del Torcal de Antequera, del que es continuación geológica, separados por la falla que da lugar al Puerto de las Escaleruelas. El acceso que proponemos es desde Antequera, aunque también se puede llegar desde Villanueva de la Concepción rodeando el Torcal por el este.

La excursión propuesta es longitudinal, recorriendo transversalmente la Sierra, y se puede hacer en ambos sentidos, tanto de este a oeste, como al revés. Lo aconsejable es dejar suficientes vehículos en el punto de llegada como para después volver en ellos a los que se hayan dejado en el punto de salida.

Uno de los extremos es el acceso al Puerto de las Escaleruelas, que coincide ahora parcialmente con el sendero señalizado Ruta de las Escaleruelas (SL-A 22). A él se llega desde la carretera A-343 (esa carretera sale de la A-92, pasa por el este de Antequera, Valle de Abdalajís y llega a Pizarra). En el kilómetro 9,5 hay un primer cruce. Hacia el este surge la carretera A-7075 (antigua C-3310), que no tomaremos, sino que continuaremos por la A-343 hacia el oeste, siguiendo las indicaciones de la Ruta de las Escaleruelas y Lobo Park. En este tramo hay varios carriles que salen hacia el sur con indicaciones hacia la Ruta de las Escaleruelas. Recomendamos la salida del kilómetro 10,8, junto a la que está el Cortijo de las Ánimas. Se sigue por ese carril unos 2,5 kilómetros hasta llegar a un pequeño llano en el que podemos dejar los vehículos en los que volveremos al inicio de la ruta. En ese lugar se divisa el Camorro Alto prácticamente desde su base.

Retomamos la carretera con los demás vehículos y seguimos por la A-343 hacia el oeste hasta el kilómetro 17, donde está el cruce con la carretera MA-4402 (antigua MA-437), indicado para Los Nogales, La Hoya y Villanueva de la Concepción. En el kilómetro 4 de esta carretera hay una salida en dirección este, con una curva pronunciada. Es un carril de tierra que no lleva al inicio del recorrido. A unos 600m del cruce podemos ver encima de una colina cuatro majestuosas encinas que nos sirven de señal. A partir de ellas dejamos el coche en el primer sitio que podamos y empezamos a andar.

La excursión transcurre casi en su totalidad sin senderos ni caminos marcados, excepto en el tramo final de la bajada del Puerto de las Escaleruelas a donde se dejaron los coches. Sin embargo, no hay mucha posibilidad de pérdida, porque el camino consiste, simplificando mucho en seguir longitudinalmente el eje de la Sierra por la línea de cumbres.

La aproximación a la línea de cumbres se puede hacer aprovechando unos cultivos que escalan un poco la ladera y conducen a una pequeña vaguada entre las estribaciones más occidentales, que dejamos a un lado y el grueso de la Sierra. Rodeando por el oeste estos sembrados encaramos directamente la subida. Sabremos si vamos por el buen camino si cruzamos la valla por un lugar donde los alambres han sido cedidos, signo de paso más frecuente. Continuamos buscando la línea de cumbre por el camino más cómodo que encontremos, en dirección noreste. Al llegar a la linea de cumbres podemos disfrutar ya de la vista de toda la Vega de Antequera.

Esta sierra es caliza, como el Torcal, y la mayor parte del suelo es de tipo lapiaz, que puede resultar incómodo de andar. La línea de cumbres no lo es tanto como se puede temer a primera vista, aunque es más cómodo hacer el recorrido por la parte de la ladera sur, en especial el primer tramo. A mitad de la linea de cumbres hay unos promontorios que rodearemos por el norte por un atractivo prado, para volver a continuacion a la cara sur.

Cuando nos acerquemos finalmente a la cumbre, nos acercaremos, con toda la precaucion que exige la situacion, a la cara norte, a contemplar los impresionantes tajos que caen en vertical por la ladera norte. Desde alli seguimos hacia la cumbre, con algun tramo en el que hay que ayudarse de las manos para salvar algunos leves desniveles.

El panorama desde la cumbre es muy amplio, destacando, en el norte, toda la Vega de Antequera, con la ciudad, escoltada por la Peña de los Enamorados y, hacia el este, el Torcal de Antequera. Delante del Torcal, el cortijo del Navazo. Otras muchas sierras se ven en otras direcciones, desde Almijara, a los Montes de Malaga y la Sierra de las Nieves.

La cumbre del Camorro Alto es estrecha y una de sus paredes es un cortado vertical. Si se quiere hacer un alto, en especial en los dias de viento, se puede considerar hacerlo en alguna de las dolinas cercanas.

El descenso se hace hacia el Puerto de las Escaleruela en direccion este. Desde la cumbre un estrato rojizo, fosilifero, que buscaremos para intentar localizar alguna vereda de ganado que haga mas llevadera la bajada. En la ultima subida nosotros no la encontramos y bajamos casi en linea recta por un canchal tremendamente incomodo. Finalmente se llega a unas alambradas que seguiremos en direccion norte y que nos llevan al Puerto de las Escaleruelas, donde hay un cartel que explica la vista norte desde ese punto.

Desde el puerto hay un antiguo camino, parcialmente empedrado, que zigzaguea al pie del Camorro Alto y que conduce al sitio donde hemos dejado los coches. El recorrido total son unos 8 kilometros, de los que aproximadamente la mitad corresponde a la linea de cumbres.

Una alternativa cuando no se dispongan de vehiculos para dejar en ambos extremos, o no apetezca hacerlo, es volver al punto de partida a traves del carril que recorre el sur de la Sierra, desde el Puerto de las Escaleruelas hasta las encinas anteriormente mencionadas. Esta variante añade unos 4 kilometros de recorrido.

Estas son las fotos de la excursión.



13/10/2009

De Punta Paloma a Bolonia (19/09/2009)

La primera excursión del curso 2008/09 fue, como el año pasado, de sol, playa y comilona en chiringito. También fue, como el año pasada, un éxito de crítica y público. Fue una excursión que habíamos hecho previamente en junio de 2.003 y que nos gustó lo suficiente como para llevar mucho tiempo suspirando por repetirla.

Tuvimos un magnífico y soleado día en el que no hizo demasiado calor, lo que nos permitió disfrutar tranquilamente de los ocho kilómetros que teníamos previsto. Un grupo aprovechó la ocasión y amplió la salida desde la tarde antes, visitando la playa de los Lances y degustando la gastronomía local.
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La cita para todo el grupo fue en la playa de Valdevaqueros, unos kilómetros después de Tarifa. Dejamos los coches en el aparcamiento y accedimos a la playa, un magnífico arenal en el que también hay una duna que avanza hacia los pinos de la ribera. Allí esperamos a los que se acercaron a la playa de Bolonia a dejar los vehículos que usarían después para recuperar los que dejábamos al inicio.

El recorrido fue muy suave, por una línea de costa prácticamente virgen, casi sin edificaciones a la vista. Tanto el agua como la arena estaban muy limpias. Excepto por algunos restos de visitantes muy dispersos, la mayor "suciedad" de la playa eran las grandes cantidades de algas que el mar dejaba en la orilla.

La mayor parte del tiempo pudimos andar cómodamente sobre la arena, unos con botas, otros con zapatillas deportivas y otros descalzos, aunque en alguna ocasión no había arena y tuvimos que recurrir a un caminito o andar por encima de rocas para salvar algún tramo.

A la salida de la playa de Valdevaqueros vimos los restos de algunas pateras, deshaciéndose como esqueletos de grandes peces.

En la parte de Cala Picacho hicimos un amago de tomar un baño y aplicarnos los barros de la zona, pero había poca agua y desistimos. Lo que sí hicimos fue una réplica de la mítica foto de la primera excursión, casi con la misma composición y los mismos participantes.

Poca gente vimos durante la mayor parte del recorrido, algún pescador y un grupo poco numeroso a caballo. Ya en la zona previa a la playa de Bolonia sí que nos encontramos con algunos grupos dispersos de bañistas, con poca o ninguna ropa. Nosotros, con nuestros pertrechos, estábamos un poco fuera de lugar. Pero arreglamos rápidamente la situación mimetizándonos con el entorno con nuestros bañadores y dándonos un refrescante baño en la playa de Bolonia, en un agua fresca, limpia y cristalina, rodeados de pequeños bancos de pececitos.

Tras el baño, la comida, en la que el atún sustituyó al pez limón en el que algunos tenían puestos sus pensamientos. Durante la comida, los mandamases escogieron los lugares para las próximas salidas del año (las fechas se decidieron en junio en Sierra Nevada) y los demás asintimos disciplinadamente. Como el camino a casa iba durar un buen rato, nos pusimos en marcha sin alargar la sobremesa.

Estas son las fotos de la excursión.

Descripción de la ruta

Esta es una ruta costera entre la playa de Valdevaqueros y la de Bolonia, con un recorrido aproximado de 8 km. En la playa de Valdevaqueros hay un aparcamiento en el que se pueden dejar los coches. Se accede a él a partir de la carretera N-340 (E-5), a unos 10 km hacia el oeste del cruce de acceso a Tarifa. Concretamente en el kilómetro 74.200 hay una salida hacia el suroeste (a la izquierda si se llega desde Tarifa) con una indicación a Punta Paloma por la CA-222. Unos 700 m después un cartel indica un desvío a la izquierda a la Playa de Valdevaqueros.

Como es una ruta lineal, resulta aconsejable dejar coches en el otro extremo, en este caso en la playa de Bolonia. La salida para Bolonia está en el kilómetro 70.200 de la carretera N-340 (E-5), también hacia la izquierda si se llega desde Tarifa. La carretera es la CA-8202 que lleva hasta la playa de Bolonia en algo menos de 7 km.

El camino no tiene pérdida, pues sigue completamente la línea de costa. La mayor parte del tiempo se puede andar sin problemas por la arena, especialmente en la primera parte y al final, cuando nos acercamos a la playa de Bolonia. Por la parte central hay algún tramo en el que no hay arena, sino rocas y hay que buscar algún camino o andar por encima de las rocas.

La costa es muy rocosa, casi todo el camino hay rocas de diferentes tamaños emergiendo del agua y se puede observar el fenómeno geológico denimonado plataforma de abrasión, donde la marea baja deja a la vista los materiales erosionados por el agua marina.

El paisaje cuenta con abundante vegetación, incluyendo pinares que llegan hasta prácticamente la misma línea de la playa. Otro elemento sobresaliente es el monumento natural de la duna de Bolonia, que culmina el extremo noroeste la playa.

Por supuesto, no se puede dejar de aconsejar visitar las maravillosas ruinas romanas de Baelo Claudio.

Las mareas son bastante notables en esta parte de la costa, cuestión especialmente importante de recordar para aquellos que venimos del Mediterráneo, donde son mucho menos perceptibles, por lo que es conveniente consultar previamente las tablas de mareas y hacer el recorrido durante la marea baja.




19/09/2009

Sierra Nevada (27-28/jun/2009)

El último fin de semana de junio, como habitualmente en los últimos años, hicimos la excursión a Sierra Nevada. El camino inicialmente previsto, que recorría parte del Sulayr, estaba impracticable por la nieve que seguía acumulada, pero ese fue el único inconveniente de todo el fin de semana. Para los que todavía estamos más acostumbrados a ver Sierra Nevada calzando unas botas de esquí que de andar la impresión de verla en verano sigue siendo bastante chocante, es cambiar la animación, el gentío, la cubierta blanca, por esa magnífica desolación de rocas desnudas y oscuras que es rota por el verde brillante de la vegetación que crece alrededor de los cursos de agua de deshielo.
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Nos alojamos en el Albergue Universitario, con literas de tres plantas y comida de la que te hace recordar los viajes de fin de estudios. La tarde del viernes, cuando llegamos la mayoría, simplemente descansamos, ni siquiera subimos a los Peñones de San Francisco, con la mala excusa de que casi todos los conocían ya. La alternativa que nuestros amigos de Granada nos prepararon para el sábado fue un recorrido circular que discurrió por la falda del Veleta, la Laguna de Yeguas y el valle del río Dílar, cruzando por la estación de esquí. La noche del sábado tuvimos la suerte de coincidir con un curso de astronomía y nos dejaron mirar por los telescopios: la Luna, Saturno, Júpiter, algunos cúmulos. Y, al ojo desnudo, satélites artificiales, como estrellas fugaces que nunca caen y que acaban desapareciendo al entrar en la zona de penumbra. El domingo por la mañana tuvimos una segunda marcha, más corta, a la zona del Barranco de San Juan, desde donde algunos nos acercamos a admirarnos de los Tajos del Veleta e imaginar futuros paseos por allí.

La excursión del sábado la podíamos llamar "de las Lagunas" porque los hitos principales que marcaron el recorrido fueron el Embalse de la Laguna de Yeguas, el Lagunillo de la Virgen y el Lagunillo Misterioso. Salimos del Albergue Universitario en dirección sur, por la carretera que lleva al Veleta, aunque cruzándola para evitar su asfalto y su zigzagueo. Pronto la abandonamos y seguimos por caminos por la zona de Borreguiles Altos cruzando las pistas del Águila, Stadium y la de la zona del Veleta. Seguíamos la misma dirección que cuando se hizo la excursión a Elorrieta y el Caballo. Traspusimos la falda del Veleta hacia nuestra primera laguna, la de Yeguas, que algunos iletrados ignorábamos que es un embalse artificial. En esta parte los neveros eran más numerosos y más grandes, bastante más desde luego de la impresión que tiene uno cuando los ve de lejos. También eran más numerosos los arroyos de deshielo y los prados que se formaban a su alrededor.

La siguiente parada fueron los Lagunillos de la Virgen, todavía parcialmente cubiertos de nieve. De ahí, entre más rocas, neveros y arroyos seguimos hasta el Lagunillo Misterioso, donde paramos un rato admirando sus aguas cristalinas.

Tras parar a comer junto a uno de los numerosos arroyos, continuamos hacia las Chorreras del Dílar, o del Molinillo, que confluyen en unas espectaculares cascadas que acaban en el río Dílar, colina abajo. Desde allí remontamos colina arriba para iniciar la vuelta, pasando junto a la Estación de Borreguiles.

La excursión del domingo, de media jornada, como solemos, fue al Barranco de San Juan. La anécdota más divertida fue quizás el paso por un ventisquero que cortaba parte de un sendero en una cuesta bastante pronunciada. El paso era bastante resbaladizo y parecía prometer que alguno iba a deslizarse cuesta abajo por un tobogán blanco y frío. Por suerte, la cosa no llegó a mayores, aunque a la vuelta alguno pasó el nevero por arriba, con un remedio que parecía peor que la enfermedad.

El Barranco de San Juan también estaba tamizado de hierba y pasamos por el arroyo de San Juan, donde nos dividimos. Unos siguieron hacia el noreste, a visitar una laguna, rodeada de prados, y otros nos acercamos por los Tajos del Campanario a echar un vistazo a los impresionantes corrales del Veleta.

Paco Alonso no solo ha tenido la amabilidad de preparar la ruta y ejercer de guía, sino también de proporcionar un itinerario con los principales hitos y marcar en el mapa el recorrido de las excursiones de los dos días:

Sábado (en negro). Albergue Universitario - Carretera hacia Veleta (recortando curvas) - Desvío hacia Borreguiles (también asfaltado) - Sendero que sale a la izquierda (al principio casi paralelo a la carretera hacia Borreguiles) - Collado (a la izquierda y abajo del Observatorio) - Laguna de Las Yeguas - Lagunillos de la Virgen - Sendero en la base de los Tajos de la Virgen - Lagunillo Misterioso - Riachuelo del desagüe del Lagunillo - Chorreras del Molinillo - Bajada hasta el río Dílar - Subida de la loma de Dílar (hasta enlazar con el carretera que va al Radiotelescopio) - Borreguiles - Carretera Borreguiles hacia carretera del Veleta.
Nota: La bajada hasta el río Dílar se puede suavizar tomando un sendero que sale en la parte alta del desagüe del Lagunillo en dirección al río Dílar (paralelo a éste en algunos tramos y que lo cruza bastante cerca del nacimiento).

Domingo (en rojo). Albergue Universitario - Albergue Militar - Sendero que sale por encima de éste (que nos mete en el barranco del San Juan) - Seguir el sendero - Cruzar el río San Juan - Seguir el sendero un trecho - Sendero poco marcado que nos sube hasta Loma y Tajos del Campanario - Bajar otra vez al río San Juan.
Nota: Desde los Tajos del Campanario hay unas buenas vistas del Corral del Veleta.



Estas son las fotos de la excursión del sábado y estas las del domingo.


12/08/2009

Río Almanchares (13/jun/2009)

Para junio buscamos una salida que nos permitiera evitar el calor propio de la época, así que se decidió hacer un recorrido acuático. Esta vez iba a ser bajar el río Almanchares, en el Parque natural Sierra Tejeda y Almijara, entre Canillas del Aceituno y Sedella.

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Dejamos los coches en un pequeño llano junto a una curva de la carretera entre Canillas del Aceituno y Sedella (MA-4105), justo al lado de un puente sobre el río. Ahí aparcan los coches quienes van a una pequeña área recreativa, el Pilarillo La Rahige.

La primera subida fue bastante incómoda, es muy escarpada y no hay un buen sendero, sino un pequeño camino mantenido por el paso de los anteriores visitantes, pero nada más. Por suerte, no es muy larga y en menos de media habíamos llegado a la caseta que marca el fin de la subida.

A partir de ahí, el camino se transforma en un sendero que llanea y baja ligeramente hasta el río. El sendero se construyó para hacer una toma de agua del río al pueblo. Poco después de la caseta, se pasa una curva que nos descubre el encantador barranco del río, con sus paredes altas y escarpadas, habituales en esa sierra, como cuando intentamos subir el Almendrón.

Uno de los tramos del sendero transcurre excavado en la pared de la montaña, estrecho y con una baranda con un aspecto muy frágil como única protección, lo que hace bastante emocionante el paso por esa parte. A partir de ahí, el sendero es más seguro y empieza a bajar suavemente hacia el río, que está a menos de un kilómetro.

El punto al que llegamos al río es muy agradable, con una poza en la que darse un buen baño. Una parte del grupo no tenía intención de bajar el río con las cuerdas y se quedó allí disfrutando del agua y el entorno. Los que íbamos a bajar, remontamos un poco más el río. El inicio fue otra ascensión, incluso más antipática que la primera, empinada, sin camino y resbalazida (incluso alguna piedra salió rodando para abajo). Afortunadamente, tampoco fue larga. Seguimos andando un poco más hasta que otra vez desembocamos en el río.

A partir de ahí empezamos el descenso. Cada uno con su arnés, su mosquetón y su ocho y dos cuerdas, para intentar aligerar un poco el descenso. El agua no estaba muy fría, lo que permitió que incluso alguno pudiera hacer el descenso sin neopreno.

El descenso fue muy divertido, sin mayor dificultad técnica (éramos más de uno con muy poca o nula experiencia en eso de los rápeles), con más de una docena de saltos. Tras los primeros saltos llegamos al sitio donde nos esperaban los que no habían querido subir. Comimos todos juntos y seguimos el descenso hasta llegar al área recreativa donde estaban los coches.

Estas son las fotos de la excursión.

Hay una descripción muy buena del recorrido en esta página del IES Los Manantiales.

En esta otra se ofrecen otras alternativas para llegar al río desde el pueblo.



Pico del Viento (16/may/2009)

La salida de mayo estaba planeada para ser de todo el fin de semana. El sábado se recorrería el pinsapar de Bellina desde Puerto Saucillo y dormiríamos en la Fuensanta y el domingo subiríamos desde el Puerto del Viento a la cumbre Viento, un recorrido más corto, para terminar no tarde y regresar a Málaga.

Sin embargo, por motivos personales, nuestro anfitrión para la noche del sábado no pudo acogernos en su casa y redujimos el plan a andar el sábado lo que estaba previsto inicialmente para el domingo.

Seguir LeyendoDejamos los coches en la carretera entre Ronda y El Burgo, cerca del puerto del Viento, y desde allí empezamos el camino hacia el puerto de los Empedrados, siguiendo las indicaciones de Andrés Rodriguez. El primer hito según subíamos la ladera hacia el puerto fue la fuente de la Alberquilla, con un pilón muy bien conservado. Desde ahí ya se podía intuir un tramo de los restos del antiguo camino a El Burgo.

Siguiendo ese camino llegamos hasta el puerto de los Empedrados, donde hicimos una primera parada para reagruparnos y contemplar el paisaje que ofrecía el cambio de vertiente. Allí pudimos ver los restos de la casa de natal del bandolero Pasos Largos y estuvimos buscando la llamada Cueva de Pasos Largos, pero sin suerte.

Nos dirigimos entonces al Pico del Viento, en la próxima Sierra Blanquilla. Tropezamos otra vez con una de las numerosas alambradas que ponen tantas puertas a nuestros campos y no encontramos ninguna portilla para pasarlas dignamente, lo que nos obligó a reptar bajo ella como lagartijas para cruzarla. En el camino nos encontramos con algunos restos de antigua presencia humana, como un nevero, las ruinas del cortijo de Botina y un pozo. Desde esta zona podíamos ver la Sierra de las Nieves, con la figura característica del Peñón de los Enomarados recortada en la silueta.

En la ascensión al Pico del Viento, tuvimos que volver a cruzar la misma alambrada que habíamos pasado antes, otra vez a las bravas, porque tampoco en esa ocasión encontramos una portilla que nos facilitara el paso.

En la cumbre pudimos ver Ronda y la sierra de Grazalema como parte del paisaje que se abría hacia el norte (y la monstruosidad de Los Merinos). Tras comer en la cumbre, volvimos a los coches, pero lo hicimos bajando por la vertiente contraria a la que habíamos subido, dirigiéndonos directamente a la carretera donde estaban los coches, muy cerca del Puerto del Viento.

Estas son las fotos de la excursión.

Nota: Al norte de la carretera A-366 está el Cerro del Viento, que no es el Pico del Viento que subimos. En algunos mapas al Pico del Viento se le llama Blanquilla, por estar en Sierra Blanquilla.

Descripción geológica

Como muchas de las elevaciones que destacan en la zona, el Cerro del Viento está constituido por calizas de edad jurásica, es decir, que se depositaron en el mar entre 200 y 145 millones de años atrás y posteriormente fueron desplazadas desde el sur hasta su posición actual a causa de la colisión entre la placa de Alborán y la Ibérica. Desde el punto de vista tectónico, pertenecen al complejo Subbético Interno.

Se trata de rocas de color grisáceo, muy fracturadas y plegadas, por lo que en superficie están karstificadas dando lugar al característico lapiaz, con dolinas y cavidades. Desde la base del cerro se aprecia claramente que los estratos de caliza no están horizontales, sino que forman un pliegue sinclinal muy suave, con los flancos poco inclinados.

En el camino de descenso se atraviesa una formación conocida como “capas rojas”. Se trata de una serie, muy extendida por la zona, de calizas y margocalizas formando estratos muy finos intensamente plegados, que dan lugar a espectaculares estructuras. Lo más notable es que estas rocas, que se encuentran debajo de las calizas jurásicas, pertenecen al Cretácico superior, es decir, se depositaron hace unos 90 – 65 millones de años. Lógicamente, en el momento del depósito se encontrarían en un nivel superior, pero la colisión entre las placas dio lugar a la formación de mantos de corrimiento con el consiguiente desplazamiento de unas formaciones sobre otras.

En el corte geológico adjunto, los colores azules corresponden al Jurásico, el verde pálido bajo el manto de corrimiento representa al Cretácico y el púrpura al Triásico (periodo inmediatamente anterior al Jurásico).



Andrés Rodriguez cuenta la ruta en su blog La Serranía Natural.



16/05/2009

Vilo y Gallo (24/abril/2009)

Nos volvió a nevar, como cuando intentamos llegar a la Cruz de Camarolos. Y a finales de Abril. El caso es que las previsiones de la AEMET daban agua, aunque no tanta como cayó cuando estábamos comiendo. Desde luego, la cota de nieve para Alfarnate era 1.400m, y la cumbre del Vilo, que fue donde nos nevó, está a 1.415m. Y el caso es que estaba lloviendo cuando quedamos en Venta Cotrina y cuando empezamos a andar en Alfarnate, y a pesar de ello decidimos seguir adelante. Así que no le vamos a echar la culpa de lo que nos mojáramos. Además, el campo estaba precioso, como ha sido la norma todo este año y la única pena fue perder las vistas, especialmente desde el Vilo, y no poder quedarnos a comer en la cumbre.
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Esta excursión estaba prevista para principios de mes, pero a algunos de los habituales no les venía bien la fecha y, tras breves negociaciones, se pasó al domingo 26. Fuimos pocos y ninguno de ellos había hecho ese camino en un tiempo relativamente reciente, así que acordamos seguir la ruta propuesta como PR-A 268, desde Alfarnate a la cima del Vilo, señalizada y difícil de perder. Como, además, venía Marcelo con su GPS y su mapa no había posibilidad de pérdida.

Arrancamos la marcha junto al campo de fútbol de Alfarnate, bajo la lluvia, unos con impermeables, otros con paraguas, todos con muy buen ánimo y humor. Y así transcurrió la primera parte, ora lloviendo ligeramente, ora dejando de llover, subiendo por el carril, con la vista de Alfarnate y del valle, y poco más, todo tapado por nubes. Llegamos el cruce con el acceso a las antenas, que dejamos atrás, y seguimos, ya llaneando, por el carril, hasta el cruce con el Cortijo El Alguacil, por donde seguimos por la rama izquierda.

En ese momento el carril se transformaba en camino y entrábamos en un pinar. Juan Antonio nos contó que él recordaba haber ido a la zona hace "33 ó 34 años" y ver los pinos con un metro de altura o poco más. El suelo del pinar estaba tapizado de verde y las nubes se metían en él confiriéndole un atractivo aspecto brumoso. En esas, llegamos a la Era, uno de los puntos señalados de la ruta. Allí descansamos un momento en el lugar de una antigua era y retomamos el camino hacia el Vilo.

Tras cruzar una alambrada, al poco salimos del bosque y afrontamos la última parte de la subida, un lapiaz y una dolina en los que unas últimas señales nos guiaban hasta la cima. En esa zona fue donde el agua nos volvió a acompañar, pero esta vez en forma de nieve. En la cima vimos el vértice geodésico que lo corona como mayor altura de la Sierra de Enmedio y los restos de unas antenas, desparramados detrás de unas rocas.

El tiempo no nos permitió quedarnos a comer en la cumbre y volvimos sobre nuestros pasos hasta la Era. Allí nos dividimos en dos. Los sensatos se quedaron a tomar un aperitivo y los que no podíamos permitir ir hasta allí sin visitar el Gallo nos lanzamos a subirlo. Al fin y al cabo, estaba muy cerca y pillaba camino del pueblo, o casi. La subida no era difícil, pero las rocas mojadas dificultaban el avance y los tres que fuimos acabamos más de una vez con nuestra posaderas en el suelo mojado. Fue todo uno llegar a la cumbre (perfectamente marcada por Marcelo en el GPS) y bajar de ella, por la lluvia y el viento que nos acompañaba. Para bajar decidimos no ir directamente al carril porque el mapa describía en esa zona una pendiente muy pronunciada. En vez de eso, seguimos la línea de cumbres hasta llegar a la intersección con el carril, cerca del acceso a las antenas. Pero cerca de allí, viendo el pueblo tan cerca, y empapados como estábamos, decidimos bajar monte a través hasta el campo de fútbol, para acabar de calarnos.

Como los que subimos al Gallo no habíamos comido y a los demás no les importaba acompañarnos con un café, acordamos ir a la Venta de Alfarnate. Allí nos quedamos todos satisfechos con el surtido que compartimos mientras veíamos la intensa lluvia de la que nos estábamos librando.

Estas son las fotos de la excursión.

El camino de la excursión corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-A 267, de Alfarnate al Pico del Vilo, señalizado en julio de 2003. La descripción oficial de este recorrido y otros se pueden encontrar en la web del Ayuntamiento de Alfarnate y en la página de Málaga Centro.

El Comando Preston cuenta dos subidas, una desde Alfarnatejo y otra ruta circular, combinando varias.

Un grupo cuenta su subida en enero ¡por triplicado! en http://www.forospiedrasobrepiedra.com/smf/index.php?topic=6048.0, http://senderosymontes.spaces.live.com/blog/cns!8834C3A57BA59926!2188.entry y http://antonio-bueno-todosmisviajes.blogspot.com/2009/04/subida-al-pico-vilo-1415-m-enero09.html.




05/04/2009

Pinsapo de la Escalereta, Río Verde y Cuevas del Moro (21/mar/2009)

De vuelta a la Sierra de las Nieves en la excursión de marzo, y de vuelta al Pinsapo de las Escaleretas, el nacimiento del río Verde y las Cuevas del Moro, como en septiembre de 2007. Bueno, como intentamos en aquella ocasión en que, en vez del Pinsapo de la Escalereta, visitamos el del Puntal de la Mesa, recorrimos el valle del Arroyo de los Quejigales por los cerros Abanto y Alcojona y sólo una pareja de escogidos pudieron acceder a las Cuevas del Moro.

Esta vez el plan estaba más meditado y, tras el acostumbrado desayuno en Chez Pepe en Cuevas del Becerro, nos dirigimos al Parque Natural de la Sierra de las Nieves por el acceso de los Quejigales. Llegamos con los coches a la explanada que usamos como aparcamiento junto al acceso al Pinsapo de la Escalereta y los conductores, en un acto de generosidad, llevaron los coches hasta el punto del carril de Tolox hasta el que teníamos pensado salir.
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Los demás empezamos el recorrido sin ellos e hicimos un primer acercamiento al Pinsapo de la Escalereta. Como nos daba tiempo, nos acercamos a admirar el pinsapo del Puntal de la Mesa y volvimos hasta el desvío al Pinsapo de la Escalereta, donde nos encontramos con los conductores, y anduvimos todos juntos otra vez el camino hasta el Pinsapo de la Escalereta, posiblemente el pinsapo más notable de la sierra (y por ende, del mundo), con sus enormes ramas, desproporcionadas incluso para un tronco de su tamaño.

Desde allí nos dirigimos al siguiente hito, el nacimiento del río Verde, siguiendo el sendero cuesta abajo. Enfrente podíamos intuir entre la niebla el carril de Tolox, bordeando la falda sur de la Alcazaba. El monte estaba radiante y colorido, con multitud de flores distintas, en especial jara, aulaga y romero. También se podían ver aún restos de árboles, que daban fe del incendio que asoló la zona.

Antes de llegar al Nacimiento pudimos ver los restos de lo que debió ser un antiguo caserío, con su zona de cosecha junto al arroyo y algunos olivos más en la ladera, que ya se habían asilvestrado.

Tras una breve parada junto al nacimiento, seguimos el sendero río abajo, pero esta vez el de la margen derecha, que se eleva rápidamente, dando una perspectiva desde arriba del valle. Cruzamos el río por el puente que hay junto a la casa y empezamos a subir por el carril que lleva al carril de Tolox hasta que llegamos al mirador desde el que se ven (o adivinan) las Cuevas del Moro. En ese punto, nos dividimos en dos grupos, los irresponsables decidimos repetir la hazaña de Pepe y Juan Antonio de la anterior ocasión y fuimos barranco abajo y barranco arriba directamente a las Cuevas del Moro. Los sensatos siguieron el carril hasta el fondo del valle del Arroyo del Moro y desde allí accedieron a las Cuevas.

El camino directo desde el mirador fue entre emocionante y peligroso. Por supuesto, sin ninguna vereda mínimamente señalizada y siguiendo hacia donde el sentido de la orientación nos decía que estaban las cuevas. Tras pasear junto a barrancos con algunos pasos comprometidos, llegamos al objetivo.

Las Cuevas del Moro son un lugar altamente sorprendente. Es un ¿refugio, casa? construido aprovechando el abrigo de un hueco de la roca junto al barranco. Está formado por un par de habitaciones y un horno. Una de las habitaciones tiene la pared redondeada y un ventanuco en su parte inferior y no supimos dar con una hipótesis sobre su naturaleza que nos convenciera a todos: caponera, horno, habitación para animales, ... La zona llana delante de la casa es minúscula, y delante de ella hay un barranco más que notable. En la parte superior, hay un área llana, aunque inclinada, donde supusimos que cosechaban algo. La vida allí tenía que ser dura, dura y solitaria.

Desde allí subimos monte a través hasta el carril de Tolox. El camino no era fácil, y, por supuesto tampoco estaba marcado, pero no era comparable con el acceso desde el fondo del barranco. Ya en el carril encontramos los coches y agradecimos la previsión de haberlos acercado hasta allí, que nos ahorró unos seis kilómetros de carril hasta el punto de inicio.

A la vuelta, tuvimos ocasión de ver desde fuera las nubes que nos habían tapado el paisaje durante toda la mañana y les sacamos unas cuantas fotos muy resultonas.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO

Desde Málaga se puede llegar por el interior, siguiendo la carretera del Valle del Guadalhorce (A-357), pasando por Ardales, y después la carretera A-367 hacia Ronda, pasando por Cuevas del Becerro. El acceso al Parque Natural está en la carretera A-397, de Ronda a San Pedro de Alcántara, casi a 14 km del cruce al que se llega a Ronda (se llega a una rotonda desde el oeste y hay que ir en dirección sur a San Pedro).

El acceso al Parque Natural de la Sierra de las Nieves es a la derecha (hacia el oeste). A 850 m del cruce está la entrada al Camping Conejeras. Algo más de un kilómetro despúes (a 2'1 km del cruce de la carretera) hay una indicación a la derecha del sendero de Conejeras. Siguiendo el camino, se pasa por la entrada del cortijo de la Nava de San Luis (a 4'4 km desde el cruce de la carretera). El siguiente cruce está a 7 km desde que dejamos la carretera y en él hay una indicación de Los Quejigales, a 2'7 km , y, girando a la derecha, La Escalereta, a 2'4 km, y Torrox, a 34 km. Continuando por esta última opción, 2'4 km. después se llega al Llano de la Laguna, una explanada en la que hay una indicación al Pinsapo de la Escalereta. Ahí se dejan los coches.

En este caso aconsejamos adelantar algunos coches por el carril de Tolox, para evitar tener que recorrer el carril andando que, aunque tiene unos buenos paisajes, se hace pesado y monótono. Una primera opción es a unos 7 km, en el punto más cercano a las Cuevas del Moro. Otra posibilidad es a unos 8'5 km, en el cruce con el carril que sube desde el río Verde. La elección dependerá de si se sube por las Cuevas del Moro o si se sigue todo el camino por los carriles.

Desde el llano donde hemos llegado se toma el carril indicado por el cartel del Pinsapo de la Escalereta y 400 m. más adelante se sigue por la desviación indicada por otro cartel. Unos 300m después se llega al mirador del Pinsapo de la Escalereta. Ese es un tramo delicioso en el que se anda por una pequeña vereda entre las ramas de los árboles.

Desde ese punto se inicia la bajada al nacimiento del río Verde. La primera parte discurre por una parte más o menos llana, en la que, a unos 200 m, hay un desvío a la derecha que lleva al pinsapo del Puntal de la Mesa y a recorrer la ladera del Abanto. Siguiendo el camino que llevábamos, se empieza a descender de manera notable, y el camino apenas en algunos instantes. Durante la bajada vemos el carril de Tolox a la derecha y el valle del Río Verde enfrente. Asimismo nos encontramos con los restos de un antigua cortijo. La extensión de esta parte del recorrido es de 2'2 km.

Tras descansar un rato en las surgencias iniciales del río Verde, podemos seguir el valle por una vereda en la margen izquierda o por un camino en la margen derecha. Por la vereda, en 500m llegamos a un puente sobre el río, pero hay que soportar la valla del cortijo que hay abajo. Por el carril, a unos 900m tomamos el desvío a la izquierda y bajamos hasta el puente. Seguimos después hacia el oeste por el carril de la margen izquierda del río. A 1km, aproximadamente, hay un mirador desde el que se adivina dónde están las Cuevas del Moro. Aunque algunos accedimos directamente desde allí por las bravas a través del barranco hasta las Cuevas, el acceso es peligroso, por lo que nos abstenemos de recomendarlo.

Se puede acceder a través del carril en el que estamos. Después de rodear el cerro y bajar al fondo del siguiente valle para cruzarlo, a unos 2km del mirador mencionado antes, sale un caminito hacia la izquierda que lleva hasta las Cuevas del Moro, a unos 400m. El sitio se puede identificar porque el carril da una pronunciada curva a la derecha.

Se puede llegar al carril de Tolox directamente desde las Cuevas del Moro, pasando por la zona plana que hay encima de las Cuevas, que estuvo cultivada en su momento. El acceso no es fácil ni tiene camino marcado. También se puede volver al carril y andar 1km hasta llegar al cruce con el carril de Tolox.

Como aconsejamos antes, ahí podíamos tener los coches para volver hasta el Llano de la Laguna, donde se inició el camino.

Andrés Rodríguez cuenta en su blog (La Serranía Natural) una ruta por el río Verde que incluye el acceso a las Cuevas del Moro y tiene una mención más extensa a las cuevas.

Estas son las fotos de la excursión.