11 feb. 2017

Los Reales (18/ene/2017)

La primera excursión de 2017 fue al Pinsapar de Los Reales, en la Sierra Bermeja de Estepona. Fue una ruta cortita, muy cómoda que combinó algunos de los senderos señalizados que hay en ese área.

Para llegar al inicio desde Estepona se sube al Puerto de Peñas Blancas por la carretera MA-8301, unos 15 km. Desde allí se sigue la carretera en dirección al área recreativa de Los Reales. Para evitar tener que andar por el asfalto a la vuelta, dejamos un coche en un lado de la carretera en una curva en uno de los extremos del sendero del Paseo de los Pinsapos, marcado con un cartel. Esta curva está a unos 2.7 km del Puerto de Peñas Blancas. Seguimos en los otros coches y llegamos hasta el Área Recreativa de Los Reales.

Una vez en el área recreativa anduvimos hasta el inicio del sendero de Salvador Guerrero (SL-A 168), que está indicado con un cartel. El sendero está muy bien marcado y es relativamente fácil de andar. El primer tramo sube ligeramente en dirección sur hasta el mirador del mismo nombre. Desde allí las vistas son fabulosas, amplias hacia el este, donde se llega a ver Sierra Nevada los días claros, el sur, con el Mediterráneo y el oeste, con la Sierra de Grazalema o el Peñón de Gibraltar, por nombrar un par de lugares destacados. Después del mirador, el sendero vira hacia el norte y la pendiente se hace más fuerte. Sigue siendo un camino asequible aunque con más piedras. En ese tramo empezamos a andar por el pinar y se ven algunos pinsapos jóvenes emergiendo entre los pinos. Poco después se llega a un carril de zahorra que nos lleva a la torre de las antenas y al vértice geodésico del Pico de los Reales. Allí las vistas son aún mejores que desde el mirador anterior, porque estamos más altos y la vista al norte está más expedita.

Ese punto es el final del sendero de Salvador Guerrero, que tiene apenas un kilómetro y medio de largo, y ahí empieza el siguiente sendero que hicimos ese día el Sendero de los Realillos. Es otro sendero lineal, un poco más largo, 2.5 km, y también es bastante fácil de seguir. El camino sigue en dirección norte, perdiendo cota y discurre por la divisoria de aguas que marca la linde con el municipio de Genalguacil. La primera parte discurre por bosque donde ya hay una presencia abundante de pinsapos, amén de los pinos. Cuando llegamos a la divisoria el paisaje está mucho más pelado, no sé si por culpa de los incendios o del viento que bate la zona con fuerza. Al oeste se ve una ladera completamente cubierta por el pinsapar.

Dejamos la divisoria al pie del Cerro del Castellón y giramos al oeste siguiendo el sendero. Ahí paramos a comer algo y ha hacer la cata/concurso de aceites. La semana previa se había desatado una fuerte polémica en el grupo de Whatsapp sobre cuál era el mejor aceite. Como cada uno decía que era el de sus olivos o el de su pueblo, quedamos en llevar una muestra para probarlas y elegir el ganador. Tras la prueba, el resultado fue el esperado: todos seguían diciendo que los demás no estaban mal pero que el suyo era claramente superior.
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Con las panzas llenas continuamos el camino, que entraba en la parte más encantadora, ya que va por el interior del pinsapar. El camino sigue descendiendo con una pendiente considerable hasta que llega a un pequeño claro al que han llamado la Plazoleta de Genalguacil. En esa plazuela, la más forestal que he visto en mi vida, ocurren dos cosas dignas de señalar. La primera es que hay un monolito con azulejos en el que hay escrito unos versos que Federico García Lorca dedicó a los pinsapos. La segunda es que termina el sendero de los Realillos y se conecta con el tercer sendero del día, el sendero del Paseo del Pinsapar. Nosotros continuamos por el Paseo del Pinsapar hacia el oeste y llegamos en poco tiempo a la carretera, al lugar donde habíamos dejado el coche en el que subieron los conductores al área recreativa de Los Reales a recuperar el resto de los vehículos.

Si se va con tiempo suficiente, es muy recomendable hacer el sendero del Paseo del Pinsapar completo, yendo hacia el otro extremo, en dirección noroeste, y volviendo por el mismo sitio, porque también es un sendero lineal. Son unos 4 km adicionales en total que se pueden cubrir sin problema en una hora y media.

Estas son las fotos de la excursión.

Este es el track de la excursión.

Más información. Sendero Salvador Guerrero (SL-A168) en la Federación Andaluza de Montaña.
Sendero Salvador Guerrero (SL-A168) en Estepona Natural.
Estepona Natural. Integral de los Reales.
Paseo de los Pinsapos en la Ventana del Visitante de la Junta de Andalucía.
Sendero de los Realillos. en la Ventana del Visitante de la Junta de Andalucía.


28 ene. 2017

Cueva Toma y Bebe (17/dic/2016)

La excursión de diciembre fue una propuesta de Alberto, a un lugar que ninguno de los demás conocíamos y que tiene un nombre muy particular, la Cueva de toma y bebe. La leyenda asociada a la cueva cuenta que un pastor, estando en la cueva, oyó un ruido y se escondió por precaución. Resultó ser un hombre que había entrado a beber y el pastor, sin que este hombre se hubiera percatado de su presencia, le acercó una jarrilla con agua y le dijo "toma y bebe". El hombre, que no se lo esperaba, salió corriendo de la cueva con tan mala fortuna que se dio un golpe y se mató. Otra versiones dicen que llegó hasta el pueblo, donde dijo que había visto al diablo y murió de la impresión y otras que era inglés.

Nosotros hicimos el recorrido desde Villanueva del Rosario, a donde llegamos por la autovía de las Pedrizas a Salinas (A-92M). Se llega al pueblo por la carretera A-7203 y antes de entrar en él se gira a la derecha para salir de él por el extremo más oriental, buscando el camino de la ermita. El camino, que pronto se vuelve terrizo, pero que está en buen estado, discurre en su primera parte entre olivares, pasa por delante de la Ermita de la Virgen del Rosario (y su mirador) e incluye indicaciones a varios lugares, como la Dehesa Hondonero o el Tajo de la Madera, del que pasamos cerca. El camino acaba al lado del mirador del Alto del Hondonero, habilitado como observatorio de aves y aparcamos el coche al lado.

Uno de los elementos más impresionantes que se puede ver en ese momento es el Hundidero, un gigantesco derrumbamiento de piedras, relativamente reciente, de mitad del siglo XX. Según un cartel explicativo, la erosión de la piedra caliza, que es la más abundante en esta sierra es la que provoca estos acontecimientos.

El camino que hemos traído hasta ese momento coincide con parte de la Etapa 11 de la Gran Senda de Málaga, de Alfarnate a Villanueva del Rosario.

Iniciamos el camino a pie, siguiendo el sendero en dirección hacia el este, que inicialmente baja pero que enseguida empieza a subir. El camino sigue esa pendiente más o menos constante y a 1 km aproximadamente de donde hemos aparcados los coches se encuentra la cueva de Toma y Bebe.
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La cueva no es fácilmente visible, está encima de una pared que queda a nuestra derecha en el sentido de la marcha que traíamos. Puede ayudar a identificarla un murete, suponemos que construido para mejorar el refugio que ofrece la cueva. El suelo de la entrada está alfombrado de cagarrutas caprinas, por lo que no es conveniente sentarse allí a comer. Algunos de los que no conocíamos la cueva teníamos pensamiento de entrar, pero desistimos. La entrada no era cómoda y desde donde estábamos no se apreciada nada especialmente interesante para tomarse la molestia de arrastrarse hasta adentro.

La cueva está más o menos en un cambio de rasante tras el cual podíamos ver ya el paisaje hacia el este. En primer lugar estaba Alfarnate y su poljé, detrás la Sierra de Enmedio, con el Gallo, más atrás la Sierra de Loja y, más lejos aún, la Maroma y Sierra Nevada, estas dos últimas con mucha nieve, porque los días anteriores había llovido bastante. Aunque las previsiones para el día que hicimos la excursión eran de lluvia, finalmente nos libramos, aunque estuvo muy nublado e hizo frío (al menos para los estándares costasoleños).

En ese momento nos salimos del sendero y empezamos a rodear el picacho alrededor del cual estábamos en el sentido de las agujas del reloj. El último tramo de esa subida era puriito lapiaz, por lo que algunos subimos pero otros prefirieron esperar abajo. Los que subimos llegamos hasta el borde de una pared que bajaba hasta el vallecito que teníamos un poco más adelante. Desde allí la vista hacia el este era aún más clara. El inconveniente era el viento, que soplaba fuerte y frío y no nos dejó disfrutar un buen rato arriba. Alguno aventuró que se podía bajar por la pared y subir al Chamizo, que lo teníamos relativamente cerca. Aunque no llegamos a descubrir el camino, era una hipótesis acertada, como podemos ver en esta ruta de Juanje Arrebola.

Iniciamos la bajada de vuelta para encontrarnos con los que habían quedado abajo y nos acercamos a ver los restos de una alberca y un pozo antiguos. Después de eso, ya volvimos por el mismo camino a los coches.

Estas son las fotos de la excursión.

Este es el track de la ruta.


26 dic. 2016

Sierra de Cártama (12/nov/2016)

La ruta de noviembre fue una invitación de Esteban, para que conociéramos su tierra. Hubo varias alternativas y al final hicmos una ruta por la Sierra de Cártama (Málaga), con subida al Pico del Águila, en la zona de Sierra Llana, y visita a la ermita y los restos del castillo de Cártama.

Esta modesta sierra, de unos 5'5 x 3 km de extensión, se divide en dos partes, Sierra Llana al este, con el Pico del Águila (404 m de altitud) como punto más elevado, y Sierra de los Espartales, con el cerro Campo Viejo (435 m de altitud), como punto más alto. La sierra se divisa desde casi todos las cimas altas de la provincia de Málaga, aislada en el valle del Guadalhorce, lo que significa que desde ella se tiene una vista casi completa del arco de montañas que casi rodea a la provincia de Málaga, desde la Sierra de Alhaurín y Mijas, Sierra Blanca, el Juanar, Sierra Bermeja con los cuchillos de Sierra Canucha, la Sierra de las Nieves con el Torrecilla, Sierra Prieta y Cabrilla, Alcaparaín y la Siera de Aguas, el desfiladero de los Gaitanes, el Huma y el Capilla, el Camorro Alto, el Torcal y la Sierra de Cabras, la Sierra de Camarolos y el Chamizo, la Sierra de Loja, la Sierra de Tejeda con la Maroma y el Lucero, y la Sierra de Almijara. En medio, los Montes de Málaga, el valle del Guadalhorce y la hoya de Málaga. Y la fila de aviones aterrizando en el aeropuerto. Fue una pena la bruma que difuminaba la vista, con el cielo claro de unos días antes el espectáculo habría mejorado mucho.

Nuestro recorrido empezó en la parte norte de la sierra. Desde el polígono industrial anexo a Cártama tomamos la carretera A-7052 hacia Churriana, de la que salimos algo así como un kilómetro y medio después, donde el restaurante "El Tintero Campero". Seguimos por un carril aproximadamente un kilómetro hasta llegar a una antigua cantera que, según nos contó nuestro guía del día, había sido usada por el ejército como campo de prácticas de tiro.

A partir de ahí, empezamos a subir por un carril terrero, con una pendiente notable, que rodea la colina por la que subíamos por el sureste. Este carril dura más o menos un kilómetro y medio. Cuando se acabó el carril subimos hasta la línea de cumbre, medio siguiendo un senderito medio por mitad de la vegetación. Ahí ya vimos nuestro primer hito del día, el Pico del Águila. En vez de ir directos, bajando y subiendo el barranco que nos separaba, dimos un rodeo semicircular. Primero seguimos el senderito hacia el sur y llegamos a un carril que habíamos visto enfrente a media ladera. Seguimos ese carril, en el que nos encontramos a varias personas adiestrando perros de caza y a un guarda forestal, que nos dijo que calcula que hay unas 40 cabras montesas en la sierra (no vimos ninguna). Continuamos al oeste por el carril hasta que se terminó y desde allí empezamos la subida al Pico del Águila, muy directa, otra vez medio por senderito, medio por las bravas. Como he comentado antes, la vista desde el pico es espectacular.

Desde el pico bajamos a la zona de Viñas Viejas, al pie del Pico de Umbría, que veíamos enfrente de nosotros. Desanduvimos hasta llegar casi al extremo del carril por el que habíamos venido y bajamos en dirección oeste por un sendero que nos dejó junto a las primeras casas de la zona y la bodeja "Sánchez Rosado".

Esta primera parte, hasta llegar a las casa de Viñas Viejas es la que mereció más la pena de nuestra caminata, ya que discurre por una zona sorprendentemente agreste, teniendo en cuenta lo humanizado de todo su entorno, con un monte bajo muy interesante. Hay numerosos palmitos, lentiscos, acebuches, coscojas, romero, tomillo y otros arbustos y plantas mediterráneos.
Seguir Leyendo Desde Viñas Viejas anduvimos por el carril en dirección a Cártama (primero al noroeste y después vira al oeste) para visitar el siguiente hito, la ermita y los restos del castillo de Cártama. Este segundo tramo no es tan agradable, aunque vimos detalles interesantes, como el encinar de las viñas, el resto más notable de los encinares que hubo en la zona. Esta parte discurre por carriles que a veces tienen pendientes muy acusadas y están cementados y muchas de las viviendas por cuyo lado se pasa son una triste muestra de dejadez y falta de gusto y respeto por el entorno. La ermita se conserva muy bien por fuera pero no pudimos entrar a ver el interior porque estuvimos fuera del horario de apertura. Del castillo se conserva poco, algunos trozos de muros y de torres, recientemente estabilizados con cemento.

El último hito, y punto final del recorrido era la pedanía de Torrealquería. En primer lugar, bajamos el camino de la ermita hasta volver a encontrar el carril por el que habíamos venido. En ese cruce ignoramos el cartel que indicaba "Torrealquería 3'2 km" por el PR-A 294. Esa opción significaba volver a la zona de Viñas Viejas y la bodega "Sánchez Rosado" a la que habíamos bajado desde el Pico del Águila y seguir ese carril (llamado Carril de la Torre) hasta Torrealquería. Seguimos por el camino indicado "Sierra de los Espartales" por el PR-A 295. Ese carril nos llevaba hacia el sur. Unos 500 m después llegamos a un cruce en el que salía una alternativa hacia el oeste (a nuestra izquierda). Esa alternativa lleva al Camino del Lagar del Inglés, que es otra forma de llegar a Torralquería. Nosotros, sin embargo, seguimos hacia el mismo carril hacia el sur, y unos 200 m después encontramos otro cruce, en el que los indicadores de los senderos señalizados aclaran que se separan los dos. Nosotros seguimos hacia el sur las indicaciones del PR-A 294 hacia Torrealquería (es el llamado Camino de Montoro). Unos 2'5 km después ese carril conecta con otro principal que es el que nos lleva finalmente a Torrealquería.

El camino de la ermita a Torrealquería fue en parte similar al segundo tramo, todo el rato por carriles, con pendientes muy pronunciadas, mucho cemento y demasiadas casas de vecinos a los que no parece importarles ni el estado en el que está su vivienda ni la suciedad o los escombros que estropean tanto el entorno. Aunque es una zona poco arbolada, se pueden ver algunos ejemplares muy notables de algarrobos y algunas encinas sueltas.

Ya junto a la población hay una zona de regadío, que según no explicaron, era antes zona de olivos y encinas, que quitaron para plantar estos regadíos.

Durante el camino recorrimos parte de los senderos PR-A 294, circular de Torrealquería, y PR-A 295, circular de la Sierra de los Espartales (track de FEDAMON, descripción del Comando Preston).

Este es el track de la excursión.

Y estas son las fotos de la excursión.


25 dic. 2016

Necrópolis de las Aguilillas (28/oct/2016)

La excursión de octubre tuvo un componente arqueológico, porque fuimos a visitar la Necrópolis de las Aguilillas, junto al embalse del Guadalteba, en el término municipal de Campillos.

Como se explica en la página web de la Diputación de Málaga sobre las Aguilillas, esta necrópolis es un conjunto funerario de 7 tumbas de unos 4000 años de antigüedad, entre la edad del Cobre y la del Bronce, y está formado por varias tumbas excavadas en forma de cueva, algunas con pasillo y antesala. Al parecer, los enterramientos eran de segunda deposición, es decir, enterraron ahí huesos que retiraron de otros enterramientos en los que estuvieron anteriormente.

La aproximación a la ruta la hicimos en coche por la carretera de Ardales a los embalses, bordeando el embalse del Conde del Guadalhorce. Cruzamos por la presa del pantano y seguimos en dirección a Campillos. Aparcamos poco después, justo antes de la curva previa al embalse del Guadalteba.

El inicio de la ruta es por un carril de tierra que sube entre pinos justo en frente de donde aparcamos. El primer tramo sube en una pendiente muy asumible. Unos 200 m después de empezar a andar encontramos el primer cruce. Nosotros tomamos la opción de la izquierda, que inicialmente va al SO. Por la rama de nuestra derecha fue por donde volvimos. Seguimos por el carril, todo el rato bajo el mismo pinar y a menos de 3 km del inicio encontramos ya la entrada al yacimiento. La entrada está marcada con un cartel indicador y una valla.

A partir de ahí se sube por un sendero a la parte alta de la cima, en la que se encuentran las 3 primeras tumbas. A lo largo de todo el yacimiento se pueden encontrar una serie de paneles explicativos, en muy buen estado, que desarrollan diferentes aspectos sobre el yacimiento, desde la geografía del área a la arquitectura y el arte de la necrópolis.

Encontramos primero el grupo de las tumbas 1, 2 y 3, excavadas en las rocas, de las que quedan cámaras, más notables en la 2 y la 3. La siguiente tumba que nos encontramos, la 4, tiene una estructura muy distinta, y los restos que quedan de ella son la base de una habitación y la parte inferior de un muro. La encontramos cubierta de ramas y piñas. Supusimos que algún grupo de descerebrados pretendía hacer algún tipo de fuego en alguna ceremonia el día de Halloween, que era un par de días después. Por si acaso, la limpiamos, al menos para que se tuvieran que molestar otra vez.

Seguir Leyendo Desde esa parte de la necrópolis ya se tiene una vista magnífica de los valles de alrededor, de los embalses y hasta del desfiladero del Gaitanejo. La siguiente parada del yacimiento es en los restos de una trinchera de la Guerra Civil. La trinchera está prácticamente colmatada y tiene puentes por los que cruzarla y carteles explicativos.

Seguimos por el yacimiento y llegamos a la tumba 5, que es posiblemente la más elaborada. Además de dos cámaras claramente diferenciadas, cuenta con muros de contención y losas en el techo para evitar hundimientos. Finalmente seguimos hasta las últimas tumbas, las números 6 y 7, que recuerdan a la forma de las tumbas 1, 2 y 3. Esas tumbas están en el punto más alto y es desde donde se tiene la vista más despejada. Por un lado resaltan los olivares cercanos y por otro todas las montañas que se pueden ver a lo largo del horizonte.

Ahí arriba estuvimos discutiendo sobre cómo volver. Al oeste, bajo la cima en la que estábamos, se veía un carril que parecía acabar en la carretera cerca de donde habíamos aparcado. Sin embargo, no se veía claramente cómo llegar a él y si de verdad tenía salida. La segunda opción era volver por el mismo camino por el que habíamos subido. La decisión final fue tomar un senderito que continuaba delante de nosotros cuesta abajo y que nos llevó rápidamente al carril inicial. Una vez en el carril no volvimos directamente a los coches, sino que subimos el carril un poco buscando un sendero que habíamos visto cuando subíamos y que bordea parte del embalse. No tuvimos la paciencia para encontrar la entrada, que estaba un poco más adelante, y entramos campo a través hasta llegar al carril. Seguimos por el carril buscando un lugar para comer, para lo que nos salimos de él y nos acercamos hasta la orilla del embalse. Una vez terminamos de comer retomamos el carril y volvimos a los coches.

La nota curiosa del día fue que coincidimos con una carrera de orientación. Los participantes iban por parejas y tenían que fichar juntos en balizas a lo largo del recorrido. Un detalle que no nos pareció muy apropiado fue que una de las balizas estaba dentro de la tumba número 5. La nota triste fue la cantidad de basura que un grupo había dejado en la zona de las primeras tumbas, bolsas de patatas, cartones de zumo y batidos de leche, ... La nota positiva fue que un grupo de cívicos excursionistas, nosotros, recogieron toda la basura y dejaron limpia limpia la zona.

Este es el track de la excursión.


8 dic. 2016

De Getares a Tarifa (17/sep/2016)

El inicio de la nueva temporada de rutas tras el descanso veraniego no fue una ruta fluvial, como estábamos acostumbrando, pero sí acuática, para evitar pasar mucho calor. En concreto nos fuimos hasta el Parque Natural del Estrecho, en Cádiz, para recorrer el camino entre Punta Carneros, en Getares, y Tarifa, de unos 20 km de longitud.

Fue una ruta con unas vistas absolutamente espectaculares, por el mar, los acantilados, las playas, las rocas y el perfil de la costa africana de Marruecos en frente de nosotros. La ruta la empezamos en la urbanización El Faro de Punta Carnero. Bajamos hasta la playa y junto a la caseta de la asociación de vecinos arranca un sendero que discurre entre la puerta de varias casas y la playa. En cuanto se acaban las casas empieza la parte del Parque Natural en todo su esplendor. En esta primera parte, el monte tiene mucha vegetación, en especial monte bajo, con mucha presencia de palmitos y lentiscos, entre otros. En algunos momentos la vegetación es tan densa que se anda a través de un túnel abierto en la vegetación.

La línea de la costa está formada principalmente por acantilados, con algunas calas que formas preciosas playas en las que, sin embargo, es difícil bañarse porque el fondo es muy somero y está cubierto de piedras. La primera cala destacable es Cala Arenas, cuyo fondo tiene varios tonos de azules que contrastan muy fuertemente entre sí. Otra de las principales playas es la del Tolmo, la más extensa del recorrido, en la que tampoco nos pudimos bañar. Sí que encontramos numerosas personas pescando en las playas. Uno de ellos nos enseñó un pez escopeta, que tienen la peculiaridad de que poseen una espina dorsal que es imposible de abatir empujándola pero, si se empuja la segunda espina dorsal, el gatillo de la escopeta, se baja también la primera espina dorsal. Otra playa reseñable es la de la Arenilla, donde sí nos bañamos aprovechando un pasillo en el centro de la cala que permitía entrar cómodamente al agua.

Una buena parte del fondo de la costa está formado por plataformas de abrasión, o flyschs, visibles cuando la marea está baja. Son superficies en las que se alternaban dos materiales, unos duros, calizas y areniscas, y otros más blandos, margas y arcillas, en los que la erosión ha dejado una superficie plana con múltiples surcos, como si fuera un campo arado.

Nos quedamos sorprendidos con la cantidad de restos de pateras y embarcaciones neumáticas que había en las playas, indicadores de historias de emigrantes y de drogas, suponemos.

Por supuesto, como era de esperar en una zona de frontera tan sensible, vimos varias torres vigías (la del Fraile casi en ruinas y la del Guadalmesí perfectamente restaurada), antiguos cuarteles de la Guardia Civil abandonados y restos de fortificaciones y búnkeres, cerrados con cemento para impedir el acceso a su interior.

A mitad de camino está el poblado de Guadalmesí, en la desembocadura del río del mismo nombre, con una estupenda torre vigía completamente restaurada. A partir de ese punto, el camino sigue la señalizaciones de la vía pecuaria entre Tarifa y Algeciras. En esta parte la vegetación es mucho más escasa, posiblemente debido a la presión del ganado. Para llegar a Tarifa hay que atravesar múltiples barrancos y vaguadas. La llegada a Tarifa termina esta ruta al pie del castillo de Guzmán el Bueno.

Como es una ruta lineal larga, decidimos alquilar un microbús en Málaga, que nos dejó en Punta Carnero y nos recogió en Tarifa.

La segunda parte del camino coincide con el Sendero Señalizado Colada de la Costa - Huerta Grande, aunque este acaba tierra adentro en vez de seguir todo el rato por la costa.

En Rutas y fotos explican el mismo camino con profusión de datos históricos.

El track de la ruta completa se puede descargar de Wikiloc. Estas son las fotos de la excursión. Seguir Leyendo (Aquí escribimos la parte de entrada que veremos extendida)


6 dic. 2016

Sierra Nevada. Puente Palo y Laguna de la Mosca (18 y 19/jun/2016)

Siguiendo la costumbre, guardamos el penúltimo fin de semana de junio para ir a Sierra Nevada con nuestros amigos de Granada. Aunque este año, en contra de la costumbre, reservamos el sábado para hacer la ruta corta y el domingo para hacer la ruta larga.

La base de operaciones fue Capileira. El sábado por la tarde se hizo una ruta desde Soportújar al área recreativa de Puente Palo subiendo por el barranco del Río Chico. El camino coincide con el sendero señalizado PR-A 22.

La ruta del domingo era a la Laguna de la Mosca, al pie del Mulhacén. Madrugamos para coger el domingo la lanzadera que nos dejó en el Alto del Chorrillo. Desde allí se puede ver al sur la Sierra de la Contraviesa delante del Mediterráneo y al Oeste la línea de cumbres en la que está el Veleta. Hacia el este sale el camino que baja a Trevélez. Nuestro camino nos lleva hacia el norte. Poco después encontramos una primera bifurcación. Hacia el oeste (a nuestra derecha), el camino que baja al refugio del Poqueira. Al este (a nuestra izquierda), el sendero por el que se sube a la cima del Mulhacén o se va a Siete Lagunas. Nosotros seguimos recto y vamos rodeando el Mulhacén por su ladera oeste, con una suave pendiente que no nos castiga mucho. Más adelante un hito señala el inicio de otro sendero que sube a la cima del Mulhacén.

Nosotros seguimos por el sendero hasta llegar al Puntal de la Laguna de la Caldera. Allí encontramos la Laguna de la Caldereta, la Laguna de la Caldera y el refugio. Nuestro objetivo está pasado el Collado de la Mosca, continuación de la ladera del Mulhacén. Salvamos el desnivel por el sendero que sube casi directamente y en la parte superior podemos ver el nuevo paisaje: la Hoya de la Mosca, con la Laguna de la Mosca en el fondo, la Alcazaba y los cortados del Mulhacén, que contrastan con la suave loma por la se sube desde el sur.

En ese momento empezaron las disensiones. Una parte del grupo no se ve con fuerzas o ánimos de continuar hasta la Laguna y prefieren volver y esperar al resto junto a la Laguna de la Caldera. Los que bajamos lo hicimos con mucho cuidado porque apenas hay un sendero estrecho, que en ocasiones no se sabe por dónde sigue, la pendiente es muy pronunciada y hay zonas de rocas grandes por donde es difícil pasar. Sin embargo, la bajada merece la pena porque la Laguna de la Mosca es preciosa, como otras lagunas de Sierra Nevada. Una vez en la laguna, seguimos el camino hacia la base de la Alcazaba, porque nos habían dicho que el paisaje se abría allí de forma espectacular. Recorrimos más o menos un kilómetro por un senderito que no parecía existir desde lejos. Desde ese punto se veían espectaculares las chorreras que salían de la laguna. Aunque el camino prometía, nos dimos la vuelta para no hacer esperar demasiado a los que se habían quedado en la Laguna de la Caldera.

La vuelta fue por el mismo camino, sin sucesos dignos de mención. Llegamos a tiempo a la parada de la lanzadera, no como otros tres pasajeros a los que tuvimos que esperar y que no se dignaron ni a darnos una disculpa protocolaria.

Este es el track de la subida a la Laguna de la Mosca. Falta la vuelta pero es por el mismo sitio.

Estas son las fotos de la ruta a Puente Palo. Y estas son las fotos de la subida a la Laguna de la Mosca.


4 dic. 2016

Tajo del Canalizo (14/may/2106)

En mayo tuvimos otra vez la suerte de que nuestro amigo Andrés nos hiciera de anfitrión por la Sierra de las Nieves, un suceso que últimamente está tomando visos de convertirse en costumbre. En esta ocasión, el motivo, o la excusa, era llegar hasta el pinsapo del Tajo del Canalizo, poco conocido a pesar de no estar lejos de uno de los caminos habituales de la Sierra, el que lleva del Cortijo de Quejigales a la Torrecilla. Otro aliciente era ver una de los lugares en los que crece la atropa bética.

La excursión empezó en el Cortijo de Quejigales y seguimos el camino que lleva a las cañadas por las que se sube a la Torrecilla. Sin embargo no subimos por ninguna de las cañadas que son la subida habitual, sino que continuamos por el camino y dejamos a nuestra derecha la Cañada del Cuerno y la Cañada del Enmedio. Por esa zona vimos un bebedero de águilas calzadas y un grupo de buitres que iba levantando el vuelo desde los pinsapos que había a los pies de las cañadas. Andrés nos contó la historia de los botánicos Cuatrecasas y Gross y su relación con los pastores de la zona para encontrar la atropa bética.

A mitad de camino entre el cruce con la cañada del Enmedio y la cañada de las Ánimas, el camino por el que vamos se transforma en un senderito de tierra, bien marcado y que se puede seguir fácilmente. Es en esa zona, en la parte baja de la cañada de las Ánimas donde llegamos al pinsapar que buscábamos. Es un pinsapar muy agreste, antiguo y con ejemplares de gran porte. Según vamos saliendo del pinsapar tenemos en frente el cerro Fatalandar, con su característica pared, bajo la cual hemos fatalandado unas cuantas veces. Nosotros empezamos a subir girando hacia el oeste, porque nuestro objetivo es hacer un recorrido circular por la base del Cerro de los Enamorados. En la subida pasamos junto a la Fuente del Canalizo y aprovechamos para hacer una parada para un refrigerio.

Seguimos subiendo por el sendero, guiados por hitos de piedra, hasta llegar al Tajo del Canalizo, una subida exigente. Continuamos por el sendero y poco después nos cruzamos con el camino que viene desde Puerto Saucillo, que corresponde con el sendero señalizado PR-A 351, de Puerto Saucillo a la Torrecilla. Ahora vamos en dirección suroeste y pasamos por debajo del Cerro de los Enamorados. La siguiente zona por la que pasamos es el quejigal, con esos quejigos con el aspecto fantasmagórico que les ha dado el carboneo, las duras condiciones ambientales y la falta de hojas típica de esa época del año.

Continuamos por el camino y vemos un magnífico nevero primorosamente reconstruido. Sorprende el tamaño, muy superior a como lo había imaginado. Llegamos hasta el cruce con el camino a la Cañada de las Ánimas y ahí discutimos por dónde bajar. Al final acordamos continuar hasta conectar con la Cañada del Cuerno y bajar por ahí hasta el camino original, casi al lado del Cortijo de Quejigales. La bajada por la Cañada del Cuerno, como siempre, nos quita el aliento con su belleza.

Estas son las fotos de la excursión.

Este es el track de la excursión.