Cerrada del Castril y Cascadas Río Guazalamanco (17/jun/2018)

En el segundo día de nuestro fin de semana en la sierra de Castril hicimos un par de excursiones tan suaves como encantadoras. La primera fue la Cerrada de Castril, en la misma ciudad de Castril. La cerrada es un desfiladero que ha excavado el río Castril en las calizas y las dolomías que emergieron con el Plegamiento Alpino hace 60 millones de años (y no porque lo diga yo, sino el cartel explicativo que hay en el camino). Antes de llegar a la cerrada, pasamos por un parque por donde ya se ve el río fluyendo por varias caídas. Al inicio de la cerrada están los restos de una antigua central hidroeléctrica. La cerrada en sí es un desfiladero muy estrecho y con mucha vegetación, y se va abriendo cuando sale al final del pueblo. Recuerda mucho a los cahorros del río Monachil. El cauce del río no es practicable en ningún momento de la cerrada y el recorrido se hace primero por la margen izquierda sobre una pasarela de madera. A mediación del recorrido se pasa a la margen derecha por un emocionante puente colgante metálico. Se sigue por un túnel que tiene una salida lateral a un mirador sobre el río. Después del túnel el desfiladero se abre y el camino sigue ascendiendo hasta el pueblo. Nosotros, sin embargo, decidimos volver sobre nuestros pasos hasta la central eléctrica.

Para el segundo recorrido del día cogimos el coche hasta la Sierra de Cazorla. El destino era el río Guazalamanco, así que nos dirigimos hacia el oeste, hasta el pantano de la Bolera, lo rodeamos por el sur, hasta un cruce con un cartel que indica "Itinerario Botánico. Aula de la Naturaleza. Zonas de pesca". Desde allí seguimos hacia el norte el carril que llega a una explanada donde se dejan los coches. El recorrido a pie empieza por un carril indicado por un cartel a las Cascadas del Río Guazalamanco. El tramo inicial es cuesta arriba y es lo más árido del recorrido, pero el paisaje que se va abriendo hace que merezca la pena. Vamos dejando atrás el pantano de la Bolera y subimos por la sierra de piedra caliza con mucha vegetación, principalmente pinos y encinas. Cuando el carril llega a su punto superior ya se adivina la garganta por la que baja el río y se ve un puente en el fondo. El carril sigue llaneando y las paredes se van haciendo más agrestes. En poco el carril llega hasta el río, a cuyo lado seguiremos a partir de entonces. El camino va por un pinar muy denso y en poco llegamos al final, una cascada de unos 5 m de altura que marca el fin del sendero. La cascada es muy bonita y lo único que la estropea es la abundancia de humanos, con algunos grupos más ruidosos que otros.

Estas son las fotos de la excursión.

Esta es la ruta a la cascada del río Guazalamanco.

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