25 dic. 2016

Necrópolis de las Aguilillas (28/oct/2016)

La excursión de octubre tuvo un componente arqueológico, porque fuimos a visitar la Necrópolis de las Aguilillas, junto al embalse del Guadalteba, en el término municipal de Campillos.

Como se explica en la página web de la Diputación de Málaga sobre las Aguilillas, esta necrópolis es un conjunto funerario de 7 tumbas de unos 4000 años de antigüedad, entre la edad del Cobre y la del Bronce, y está formado por varias tumbas excavadas en forma de cueva, algunas con pasillo y antesala. Al parecer, los enterramientos eran de segunda deposición, es decir, enterraron ahí huesos que retiraron de otros enterramientos en los que estuvieron anteriormente.

La aproximación a la ruta la hicimos en coche por la carretera de Ardales a los embalses, bordeando el embalse del Conde del Guadalhorce. Cruzamos por la presa del pantano y seguimos en dirección a Campillos. Aparcamos poco después, justo antes de la curva previa al embalse del Guadalteba.

El inicio de la ruta es por un carril de tierra que sube entre pinos justo en frente de donde aparcamos. El primer tramo sube en una pendiente muy asumible. Unos 200 m después de empezar a andar encontramos el primer cruce. Nosotros tomamos la opción de la izquierda, que inicialmente va al SO. Por la rama de nuestra derecha fue por donde volvimos. Seguimos por el carril, todo el rato bajo el mismo pinar y a menos de 3 km del inicio encontramos ya la entrada al yacimiento. La entrada está marcada con un cartel indicador y una valla.

A partir de ahí se sube por un sendero a la parte alta de la cima, en la que se encuentran las 3 primeras tumbas. A lo largo de todo el yacimiento se pueden encontrar una serie de paneles explicativos, en muy buen estado, que desarrollan diferentes aspectos sobre el yacimiento, desde la geografía del área a la arquitectura y el arte de la necrópolis.

Encontramos primero el grupo de las tumbas 1, 2 y 3, excavadas en las rocas, de las que quedan cámaras, más notables en la 2 y la 3. La siguiente tumba que nos encontramos, la 4, tiene una estructura muy distinta, y los restos que quedan de ella son la base de una habitación y la parte inferior de un muro. La encontramos cubierta de ramas y piñas. Supusimos que algún grupo de descerebrados pretendía hacer algún tipo de fuego en alguna ceremonia el día de Halloween, que era un par de días después. Por si acaso, la limpiamos, al menos para que se tuvieran que molestar otra vez.

Seguir Leyendo Desde esa parte de la necrópolis ya se tiene una vista magnífica de los valles de alrededor, de los embalses y hasta del desfiladero del Gaitanejo. La siguiente parada del yacimiento es en los restos de una trinchera de la Guerra Civil. La trinchera está prácticamente colmatada y tiene puentes por los que cruzarla y carteles explicativos.

Seguimos por el yacimiento y llegamos a la tumba 5, que es posiblemente la más elaborada. Además de dos cámaras claramente diferenciadas, cuenta con muros de contención y losas en el techo para evitar hundimientos. Finalmente seguimos hasta las últimas tumbas, las números 6 y 7, que recuerdan a la forma de las tumbas 1, 2 y 3. Esas tumbas están en el punto más alto y es desde donde se tiene la vista más despejada. Por un lado resaltan los olivares cercanos y por otro todas las montañas que se pueden ver a lo largo del horizonte.

Ahí arriba estuvimos discutiendo sobre cómo volver. Al oeste, bajo la cima en la que estábamos, se veía un carril que parecía acabar en la carretera cerca de donde habíamos aparcado. Sin embargo, no se veía claramente cómo llegar a él y si de verdad tenía salida. La segunda opción era volver por el mismo camino por el que habíamos subido. La decisión final fue tomar un senderito que continuaba delante de nosotros cuesta abajo y que nos llevó rápidamente al carril inicial. Una vez en el carril no volvimos directamente a los coches, sino que subimos el carril un poco buscando un sendero que habíamos visto cuando subíamos y que bordea parte del embalse. No tuvimos la paciencia para encontrar la entrada, que estaba un poco más adelante, y entramos campo a través hasta llegar al carril. Seguimos por el carril buscando un lugar para comer, para lo que nos salimos de él y nos acercamos hasta la orilla del embalse. Una vez terminamos de comer retomamos el carril y volvimos a los coches.

La nota curiosa del día fue que coincidimos con una carrera de orientación. Los participantes iban por parejas y tenían que fichar juntos en balizas a lo largo del recorrido. Un detalle que no nos pareció muy apropiado fue que una de las balizas estaba dentro de la tumba número 5. La nota triste fue la cantidad de basura que un grupo había dejado en la zona de las primeras tumbas, bolsas de patatas, cartones de zumo y batidos de leche, ... La nota positiva fue que un grupo de cívicos excursionistas, nosotros, recogieron toda la basura y dejaron limpia limpia la zona.

Este es el track de la excursión.