Torrecilla con luna llena (12/jul/2014)

Varios años después de la subida lunera a La Maroma, promovimos la subida a La Torrecilla con la luna llena de Julio. Nuestro poder de convocatoria se vio mermado, o bien mucha gente tuvo coincidencias. El caso es que seis noctámbulos emprendimos la marcha saliendo de Alhaurín hacia las 12 de la noche del 12 al 13 de Julio. Lola Peña, Marga Valero, Esteban, Fausto, Pepe Mayorga y Arturo, pertrechados y animados para el acontecimiento.

Llegamos a la barrera donde había que dejar el coche a las 2 de la madrugada, allá donde sale a la derecha el carril que baja a las Escaleretas y valle del Río Verde. Desde allí, a pie hacia los Quejigales, algo más de 2 km para abrir boca. La luz de luna era espléndida y aunque varios llevaban linternas, apenas se encendieron. Tomamos el carril que sube al Puerto de los Pilones para caminar aprovechando la luz natural y poder hacerlo conversando. Esta subida la habíamos hecho algunos el año anterior en bicicleta bajo el sol, y cambia mucho la cosa. Cuando alcanzamos el punto en que se domina toda la cara sur de La Alcazaba y la Torrecilla, el panorama nocturno era magnífico, los viejos pinsapos que orillan el carril, con la luna redoblaban su belleza. La costa se mostraba iluminada hasta la exageración.

Llegamos al Puerto de los Pilones hacia las 4 de la madrugada, tras parar un par de veces a beber y masticar algunas mignardices. Tomamos el camino largo, más trillado y seguro, el que se dirige a Enamorados y luego va torciendo hacia nuestra montaña. Al poco de coger la vereda vimos venir hacia nosotros una hilera de luces de aspecto fantasmal para quien así quisiera verlo. Nos recordó a algunos el episodio del Quijote de similar presencia en medio de la noche. Resultó ser una excursión organizada, quiérese decir de pago, que regresaba a las tierras bajas; nosotros, con las pupilas ya totalmente dilatadas por las horas de sólo luz de luna, debimos guiñar un ojo para cruzarnos con ellos sin perder del todo la visión nocturna.

Seguir Leyendo Andando andando, disfrutando la noche iluminada, llegamos a poco más de las 5 al Pilar de Tolox; allí descansamos un rato, pues tampoco era cuestión de llegar a la cumbre demasiado antes de la aurora, y se sabe que desde allí resta poco más de media hora hasta la cima. En su momento iniciamos el ascenso final, llegando arriba aún de noche pero empezándose a intuir algo de claridad por el Oriente. Para hacer tiempo, y para reconfortar las tripas, sacamos los avíos, montamos el camping gas y nos pusimos a preparar el desayuno, huevos fritos con beicon, pan alhaurino y tinto riojano. Repitió todo el que quiso, y qué a gusto nos quedamos para saludar el primer sol con alborozo, y hubo hasta quien dio una cabezada. El Sol salió –es un decir, la Tierra gira- despacio, dejando que Lola hiciera todas las fotos convenientes. Dos parejas más acompañaron nuestra bienvenida al astro, y allí estuvimos hasta que quisimos.

Bajar de La Torrecilla con el primer sol del día, luminoso y aún fresco, es una gozada; cogimos agua en el Pilar y tomamos el camino inverso disfrutando de paisajes harto conocidos pero con la luz preciosa de las ocho de la mañana. Al llegar al nevero restaurado tomamos la vereda de las Ánimas, y bajamos por la hermosísima cañada empezando a notar los primeros signos de la noche en vela. Cuando alcanzamos el carril que viene de la Hidalga, y fuimos bajando a los Quejigales, el cansancio se había hecho presente en revoltillo con el sueño; los casi tres km últimos hasta el coche, se hicieron notar y los hicimos con ganas grandes de llegar, alegrándonos el paseo a los de delante una retahíla de perdigones diminutos y ágiles.

Cuando llegamos al coche, nos quitamos las botas con apresuramiento, y al llegar al Navasillo todos traicionamos nuestros deseos previos de café y nos aplicamos con entusiasmo a la cerveza.

Quien no ha caminado por el campo con luna llena no puede hacerse idea de la maravillosa luz que proporciona y de la sensación tan grata que es caminar por terrenos conocidos reconociéndolos bajo un aspecto diferente. Caminar en la noche no será para todas las semanas, pero así, ocasionalmente, a alguna gente rara nos encanta.

Estas son las fotos de la excursión.

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