Pinsapar de Cubero y de la Mirandilla (18/ene/2014)

La primera excursión de 2014 fue, otra vez, a la Sierra de las Nieves, a buscar el mítico pinsapar de la Mirandilla. Y digo mítico porque hay muy pocas referencias a él y nunca hemos tenido muy claro dónde está. De hecho, hemos ensuciado internet con algunas menciones erróneas, en forma de fotos y marcas en tracks de rutas.

Empezamos el camino por el acceso cercano a los Sauces. Entramos en coche por el camino de la Fuensanta, en la carretera entre Yunquera y El Burgo y aparcamos en el llano que hay al final del carril. Bajamos por el sendero de la Cañada de la Encina y pasamos por el cortijo de Huarte. El primer objetivo era el pinsapar de Cubero, en la vertiente opuesta de la Cañada de la Encina, a los pies de la Loma de la Chaparrera. Así que cruzamos el cauce, seco, y comenzamos la subida, en la que nos encontramos con un primer pinsapar mucho más pequeño. En este tramo hay un par de cruces con senderos que llevan hacia el Peñón de Ronda, uno de ellos junto al mismo cauce del arroyo. Aunque no tomamos ese día ninguno de ellos, en el camino de vuelta sí que coincidimos en parte de su recorrido.

Seguir Leyendo El pinsapar de Cubero parece estar en muy buenas condiciones, con muchos ejemplares de gran tamaño y otros muchos pequeños que prometen una continuidad en el futuro.

Seguimos subiendo después del pinsapar porque queríamos ver el abrevadero y las cuevas que hacían de refugio a pastores al pie de los farallones de la Loma de la Chaparrera. Allí almorzamos y después del refrigerio empezamos a pensar cómo llegar a donde creíamos que estaba el pinsapar de la Mirandilla. No conseguimos encontrar ninguna alternativa medianamente prometedora. Ya en casa, en la ortofoto del Iberpix del Ministerio de Fomento parece que el camino que sigue bajo los farallones donde estábamos nos podía haber acercado pero sin un sendero claro. Además, el pinsapar que pensamos que es el que buscábamos está en lo alto de un tajo del que tampoco se ve un camino fácil para bajar, más allá de un par de torrenteras.

Por tanto, en ausencia de camino hacia el destino inicial, iniciamos la vuelta desandando parte del camino por el que habíamos subido a las cuevas. Seguimos bajando hasta cruzar la Cañada de la Encina y desde allí nos dirijimos al Cortijo del Peñón de Ronda, desde el que vimos un pinsapar que decidimos que era el de la Mirandilla. No intentamos subir hasta él, sino que seguimos el camino de vuelta a los coches. Rodeamos el Tajo de Ronda y pasamos por el Cortijo del Palancar, desde donde sale el sendero que lleva al carril por el que volvimos a la explanada en la que aparcamos los coches.

Estas son las fotos de la excursión.

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