Río Castor (21/sep/2013)

El sábado 21 de septiembre teníamos previsto inaugurar el nuevo curso con una excursión al río Castor, muy apropiada para los calores que todavía padecemos. Es tradicional en este día elaborar el calendario de excursiones para el resto del curso seleccionando las propuestas que cada cual lleve. Igual que ocurrió el año pasado, compromisos de toda índole impidieron a la mayoría disfrutar de un día de campo, de manera que nos fuimos solos Lola, Pepe y la que suscribe, Teresa. No obstante, acudieron al punto de cita los suficientes como para organizar el calendario del curso mientras tomábamos café.

Nos pusimos en marcha, ante la envidia de algunos de los presentes, sin tener muy claro el recorrido que debíamos hacer para llegar al río. Teníamos algunas indicaciones pero ninguno de los tres había visitado nunca el paraje, por lo que al llegar a las inmediaciones hicimos un par de intentos infructuosos, pero a la tercera fue la vencida.

Para llegar al río Castor se debe salir de la autovía A7 poco antes de llegar a Estepona (si se viene desde Málaga, claro). La salida está después de pasar el km 161 y sólo indica "cambio de sentido". Si nos pasamos de largo no es muy grave porque poco después hay otra salida a la "Escuela de arte Ecuestre" que enlaza con la primera.

Justo antes de la salida podremos ver un centro comercial ALDI, y ya en la rotonda existe una gasolinera de BP, que serán buenas referencias de haber tomado la salida correcta.

Dejaremos gasolinera a nuestra derecha y enseguida una rotonda desde la que debemos tomar la carretera que sale a la derecha, con un cartel que indica "C.P. LA ALBERDILLA". La carretera sube entre chalets a lo largo de 3.4 km y lo único que debemos tener en cuenta es no coger ninguna desviación ni a derecha ni a izquierda. Algunos carteles indican lugares equívocos como "paraje del Castor", pero no hay que hacerles caso.
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A unos tres kilómetros del comienzo se acaba el asfalto, justo cuando a nuestra izquierda hay unas antenas e instalaciones de telefonía movil. A partir de aquí continua una pista de tierra que es perfectamente transitable para turismos normales, y unos 400 metros más adelante se alcanza un gran portón de piedras a ambos lados y vigas en el techo, abierto y con un cartel en el lateral derecho que reza: Puerta al Parque Cultural Los Molinos - El Nicio "Camino del Castor".

En el lateral izquierdo del portón, según nuestra marcha hay una señal de prohibido el paso a vehículos coches y motos, (excepto residentes) entre el 1 de junio y el 15 de octubre.

Según pudimos comprobar excepto nosotros, nadie hace el más mínimo caso a dicha señal, entre otras cosas por el muy elevado número de fincas y casas de campo que existen a ambos lados del carril. Unos 300 metros más adelante del portón, pasaremos por debajo de un viaducto de la autopista de peaje.

Seguiremos unos 3 km, siempre siguiendo el carril principal y viendo el río a nuestra derecha, hasta llegar al final de la pista, donde unas señales de tráfico insisten en prohibir el aparcamiento e incluso la parada de vehículos. En el llano que da al río, a nuestra derecha, hay una plantación de palmeras (cocos plumosos).

Bordeamos la plantación siguiendo por un camino estrecho, con una alambrada a la izquierda y el río a la derecha, hasta llegar a una pequeña presa de donde se surte de agua una acequia.

A partir de allí, podemos seguir ya por el río, poco profundo y fácil de transitar, o bien cruzarlo y recorrer un breve trecho subiendo a un camino que sale de la otra margen, justo a la altura de la presa. El camino va paralelo al río, que esta vez llevaremos a la izquierda, y termina a la altura de la primera poza, aquí bajamos al río y no nos queda más que disfrutar del agua y seguir avanzando por el cauce. Algunos tramos (muy cortos) se deben hacer a nado, por lo que es imprescindible llevar la impedimenta en bolsas o botes estancos.

Hasta aquí el cauce estaba excavado sobre peridotitas, rocas que se van disgregando al ser erosionadas, por lo que el río transcurre entre materiales permeables, de ahí su poca profundidad y mayor amplitud del cauce.

En el punto donde empiezan las pozas, el río atraviesa una zona de mármoles, rocas impermeables y solubles en determinadas condiciones. El agua va disolviendo la roca dando paredes verticales y acumulándose en las depresiones, ya que no se infiltra debido a la impermeabilidad de la roca.

En este río, los mármoles ocupan un tramo muy corto, unos 600 metros, dando lugar a una sucesión de charcas separadas por pequeños saltos de agua, algunos difíciles de remontar por lo resbaladizo que resulta el mármol mojado y tapizado de algas.

La mayor y casi última es la "Charca de las Nutrias". Algo más arriba, superada la siguiente poza, se termina el afloramiento de mármol y el valle vuelve a abrirse sobre peridotitas, con un aspecto similar al del curso bajo.

Estas son las fotos de la excursión.

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