Sierra del Camorro, Cuevas de San Marcos (10/mar/2012)

Tras la excursión de febrero a la Sierra de San Jorge, en marzo también seguimos por la parte norte de la provincia de Málaga, una zona que para algunos de nosotros era prácticamente desconocida y para otros no tan habitual como otras a que hemos visitado con más frecuencia.

Empezamos la mañana en uno de los bares de Cuevas de San Marcos, redesayundo con Cipriano, un cuevacho amigo de Arturo, Juan Antonio y "de otro que fumaba LM" a quien no pudimos identificar finalmente. Cipriano nos atendió amabilísimamente y nos acompañó durante la primera parte del recorrido. Recorrido que empezaba en la parte sur del pueblo, pasado el campo de fútbol, junto al Centro de Interpretación, donde hay carteles explicativos y señales del camino que recorre la sierra y del yacimiento arqueológico de Medina Belda. Hicimos el camino, que es circular, en el sentido contrario al de las agujas del reloj, primero hacia el oeste, después hacia el norte, el este y finalmente el sur.

La primera parte del camino bordeaba un agradable pinar de repoblación, desde el que se dominaba el pantano de Iznájar, la sierra de Rute, el pueblo y el mar de olivos que se extendía hacia el norte. Esa fue la vista que nos acompañó hasta que subimos a la divisoria de aguas de la sierra. En una primera parada, entre otras cosas, Cipriano no explicó que la parte que le faltaba a la montaña del pueblo, el Camorro de la Isla, era una cantera de la que se había extraído el material para hacer la presa del pantano. y nos identificó la ermita de Lucena, que se adivinaba a lo lejos
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Seguimos por el carril indicando a Teresa, que ese día se incorporaba más tarde, el camino a seguir en los cruces. Habría sido una pena que nuestra geóloga de guardia se hubiera perdido esta excursión con unos intereses tectónicos tan llamativos como las fallas de la sierra. El carril continuaba hasta un pequeño llano en el que había una primera cueva, la Cueva Nueva, a cuya boca nos asomamos, pero a la que no llegamos a entrar. Allí nos alcanzó Teresa y se despidió Cipriano de nosotros y se volvió al pueblo a otros compromisos que tenía ese día.

A partir de ese momento el carril se convirtió en un senderito que buscaba subir la sierra.Como la primera parte de la subida es tan empinada hay colocada una escalera metálica que facilita la subida sin necesidad de material de escalada ni jugarse el pellejo. Una vez acabada la escalera, el tramo restante era empinado pero no difícil y, cresteando un poco al final, llegamos a la primera parte de la subida, marcada por la llamada Cruz del Humilladero que, según las inscripciones que tenía, fue donada o costeada por un tal Antonio Prieto en 1876. El paisaje al norte esta dominado, efectivamente, lo han adivinado, por grandes extensiones de olivos. Tras un pequeño descanso que nos permitió disfrutar del paisaje continuamos el camino en dirección este, hacia el punto más alto de la sierra, llamado Cuevas Altas. El paso de una parte a otra de la sierra, a través del Tajo del Reloj, no era del todo fácil y tuvimos que bordear esa parte central de la sierra saliendo a la cara sur, bajando hasta el límite de otro pinar de repoblación que había en esa cara. Seguimos un senderito que más o menos se adivinaba por el pinar y en cuanto pasamos el tajo retomamos la subida hasta llegar sin problemas al pico de Cuevas Altas. La diferencia más notable en el paisaje desde ese punto era que se podía contemplar toda la longitud del pantano de Íznajar.

El siguiente hito que faltaba era la Cueva de Belda, para la que Marcelo había sugerido traer frontales con luces para poder explorar un poco más allá de la entrada, sugerencia que, por supuesto, casi ninguno de nosotros recordó seguir. Bajamos de Cuevas Altas rodeando la parte este de la sierra sin perder demasiada altura con la intención de llegar a los pies de la cara sur, la más abrupta, donde está la falla. Cuando llegamos a esa parte bordemos por la base la sierra por un senderito hasta encontrar la entrada a la cueva, que tenía otra escalera de acceso. La primera impresión fue, lamentablemente, mala, porque algunos energúmenos piensan que tienen que manchar las paredes para que los demás sepamos que ellos estuvieron allí haciendo el ganso. Por suerte, en cuanto se pasaba la entrada no había más pintadas y entre los frontales de Marcelo y Ernesto y un par de linternas pudimos recorrer un poco la cueva.

La parte final del recorrido consistía en volver al punto de inicio junto al centro de interpretación. Volvimos un poco hacia atrás por el senderito que nos había llevado a la cueva y dando un par de curvas por en medio de un coqueto bosquecillo llegamos al punto del que habíamos partido.

Estas son las fotos de la excursión.

El Comando Preston de Pasos Largos cuenta en su blog su experiencia en esa ruta. La Federación Andaluza de Montaña ofrece el track para GPS del PR-A-234. La página web del ayuntamiento de Cuevas de San Marcos ofrece información sobre la cueva de Belda.


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