27 mar. 2011

Periana - Venta de Zafarraya (29/01/2011)

A finales de enero la Asociación de Amigos del Jardín Botánico-Histórico de la Concepción organizó una excursión que en principio prometía ser muy interesante y que al final fue mejor que lo que prometía.

La excursión recorrió el antiguo camino del ferrocarril entre Periana y Venta de Zafarraya, ahora completamente desmantelado, sin rastro alguno visible, más que los cortes, los pasos elevados y el túnel final.

Aparte del bonito paisaje, en el que se puede destacar la vista desde el norte de los Montes de Málaga, los tajos de Gomer, el Vilo, el pantano de la Viñuela, la Maroma y el boquete de Zafarraya, quizás lo que más nos encantó fueron los almendros, abundantísimos y en plena floración, lo que daba un aspecto precioso al camino, que en algunos lugares estaba tapizado de blanco.


Seguir Leyendo
El día, aunque nublado, fue de una temperatura casi agradable, excepto en el área de descanso de Venta de Zafarraya, donde el viento nos hizo pasar frío. Disfrutamos mucho de la vista mencionada antes y muchísimo del monísimo espectáculo blanco y rosa de los almendros.

Descripción de la ruta:

Todo el camino discurre por el antiguo trazado del ferrocarril entre Periana y Venta de Zafarraya, con un bues estado de conservación y sin desniveles notables. La longitud del recorrido es de unos 8'5 km en cada sentido.

Al inicio se accede desde la calle central de Periana, la Carretera de Torre del Mar, que es a la que se llega desde la carretera A-7204 si se viene desde Casabermeja. Se sube la calle de los Algarrobos hacia el norte, hasta una explanada que hay junto a la antigua estación, hoy colegio. Ahí se puede dejar el coche aparcado. Primero seguimos la indicación de "Cortijo Blanco. El Cañuelo" y en el siguiente cruce tomamos precisamente hacia la dirección indicada por los carteles "Cortijo Blanco. El Cañuelo. Hotel Villa Turística".

El primer hito reconocible es, desafortunadamente, un vertedero incontrolado que afea el paisaje y apena al caminante. Afortunadamente, no se vuelve a repetir nada parecido durante el camino.

Encontramos un par de pasos elevados sobre el camino que aguantan en muy buen estado y pasamos por el cruce con Marchamona y Guaro (uno de los dos Guaros de la provincia). El siguiente hito es el cortijo Carrión, en cuya fuente podemos beber agua fresca.

Posteriormente pasamos por un tercer paso elevado y después podemos ver el boquete de Zafarraya. Pasamos por el túnel, corto y húmedo y salimos a una zona de descanso habilitada recientemente, donde se puede comer bajo las dos paredes del Boquete de Zafarraya. También podemos comer en el restaurante de Venta de Zafarraya que hay en la calle principal junto a la gasolinera.

Estas son las fotos de la excursión con una quizás excesiva pero ganadísima sobredosis de flor de almendro.




14 mar. 2011

Sierra de Juan Pérez (15/ene/2011)

La primera excursión del 2011 fue una que el año anterior estuvo en agenda, pero se quedó en reserva en espera de una nueva ocasión, la Sierra de Juan Pérez.

Como el destino quedaba cerca de El Burgo, desayunamos en Yunquera, donde recogimos a Diego, que tenía cierta un compromiso por la tarde que hacía que tuviera un poco de prisa a la vuelta (este dato es importante en nuestro relato, como veremos más tarde).

Tras el desayuno fuimos en coche hasta El Burgo, donde preparamos la logística del día. Como el recorrido planeado era lineal, iban a dejar un coche en el final para que, a la vuelta, lo usaran para llevar a los conductores hasta los coches que estarían esperando al inicio, con los que recogerían a los demás. Después de media hora de espera junto a la gasolinera, la avanzadilla volvió y fuimos en coche por la carretera de Serrato (MA-5400) hasta el Puerto del Aire, punto de arranque del día
Seguir Leyendo (no confundir con el puerto del Viento, que no queda lejos de allí)

La primera parte del trayecto fue por un carril que atraviesa un pinar de repoblación y que, esta vez sí, pero sin que sirva de precedente, llaneaba, sin subir ni bajar ostensiblemente. El punto en el que teníamos que salir del carril lo marcaban las ruinas del antiguo cortijo de Víbora Alta.

Ahí tomamos un carril que sale hacia el noroeste, habíamos avanzado dirección suroeste hasta entonces, que marcaba el inicio de la subida, suave al principio, y sin grandes desniveles en ningún momento. Tras cruzar la primera de las cadenas del día, encontramos un precioso pilón, con ocho o nueve cuerpos y simpáticos habitantes. Poco después pasamos junto a una balsa de incendios con su helipuerto.

Tras dejar la balsa atrás el sendero dejaba el pinar y daba un curva muy pronunciada hacia el sur, era el momento de coger la cuerda hacia la cumbre. La vista hacia el este era impresionante, sin grandes montañas cercanas que nos la taparan y con día claro y luminoso. Podíamos ver los pantanos del Guadalhorce, el Huma y el Camorro Alto, la Sierra de Aguas, con Sierra Nevada (nevadísima) de fondo, y las sierras Cabrilla y Prieta, las más cercanas.

El sendero que seguíamos, en el que nos encontramos una segunda valla, rodea la cumbre por el oeste, por lo que, cuando llegamos a la altura de la misma, dejamos el camino y empezamos a subir el lapiaz que tantas veces nos acompaña. No había pérdida, no sólo por el vértice geodésico de turno, sino por el pluviómetro totalizador (o cacharra) que adorna la cumbre. La vista no hacía sino mejorar, con El Burgo a los pies de Cabrilla y Prieta, Grazalema, entre otras, al oeste, y una buena panorámica por el norte, con muchísimos aerogeneradores. Además de los de la Sierra de Aguas, un enorme parque hacia el norte que no conseguimos identificar.

Tras almorzar en la cumbre, iniciamos el camino por la otra vertiente, siguiendo hacia el sur, para llegar al coche que se había dejado previamente en el otro extremo.

En la primera parte vimos un montón de restos de un intento de repoblación, con sus correspondientes redes protectoras, pero sin ningún éxito, estaban todos árboles secos, aunque un poco más adelante sí había ejemplares de pinos jóvenes que daban la impresión de corresponder a una parte más exitosa de la repoblación.

Con la sierra de las Nieves de fondo, seguimos el pequeño sendero que había marcado hasta llegar a las torres de alta tensión que llevábamos de referencia. A partir de ahí seguimos el carril que habían abierto precisamente para esas obras.

El caso es veíamos que ese carril daba una vuelta demasiado grande para nuestro gusto y ni siquiera teníamos seguridad de que fuera a confluir con el carril al que teníamos que llegar (posteriormente, en los mapas vimos que sí), así que decidimos cortar campo a través hasta el carril que ya veíamos abajo. Por suerte, no fue muy accidentado y llegamos pronto y en buenas condiciones.

Ya en el carril, discutimos qué hacer, porque por la hora que era, a Diego le venía muy justo llevar a los conductores a por los otros coches, por lo que decidimos dejar que Diego se fuera solo en su coche y los demás volvimos andando por el mismo carril, completando el circuito hasta donde estaban los coches.

Estas son las fotos de la excursión.