Sierra de Juan Pérez (15/ene/2011)

La primera excursión del 2011 fue una que el año anterior estuvo en agenda, pero se quedó en reserva en espera de una nueva ocasión, la Sierra de Juan Pérez.

Como el destino quedaba cerca de El Burgo, desayunamos en Yunquera, donde recogimos a Diego, que tenía cierta un compromiso por la tarde que hacía que tuviera un poco de prisa a la vuelta (este dato es importante en nuestro relato, como veremos más tarde).

Tras el desayuno fuimos en coche hasta El Burgo, donde preparamos la logística del día. Como el recorrido planeado era lineal, iban a dejar un coche en el final para que, a la vuelta, lo usaran para llevar a los conductores hasta los coches que estarían esperando al inicio, con los que recogerían a los demás. Después de media hora de espera junto a la gasolinera, la avanzadilla volvió y fuimos en coche por la carretera de Serrato (MA-5400) hasta el Puerto del Aire, punto de arranque del día
Seguir Leyendo (no confundir con el puerto del Viento, que no queda lejos de allí)

La primera parte del trayecto fue por un carril que atraviesa un pinar de repoblación y que, esta vez sí, pero sin que sirva de precedente, llaneaba, sin subir ni bajar ostensiblemente. El punto en el que teníamos que salir del carril lo marcaban las ruinas del antiguo cortijo de Víbora Alta.

Ahí tomamos un carril que sale hacia el noroeste, habíamos avanzado dirección suroeste hasta entonces, que marcaba el inicio de la subida, suave al principio, y sin grandes desniveles en ningún momento. Tras cruzar la primera de las cadenas del día, encontramos un precioso pilón, con ocho o nueve cuerpos y simpáticos habitantes. Poco después pasamos junto a una balsa de incendios con su helipuerto.

Tras dejar la balsa atrás el sendero dejaba el pinar y daba un curva muy pronunciada hacia el sur, era el momento de coger la cuerda hacia la cumbre. La vista hacia el este era impresionante, sin grandes montañas cercanas que nos la taparan y con día claro y luminoso. Podíamos ver los pantanos del Guadalhorce, el Huma y el Camorro Alto, la Sierra de Aguas, con Sierra Nevada (nevadísima) de fondo, y las sierras Cabrilla y Prieta, las más cercanas.

El sendero que seguíamos, en el que nos encontramos una segunda valla, rodea la cumbre por el oeste, por lo que, cuando llegamos a la altura de la misma, dejamos el camino y empezamos a subir el lapiaz que tantas veces nos acompaña. No había pérdida, no sólo por el vértice geodésico de turno, sino por el pluviómetro totalizador (o cacharra) que adorna la cumbre. La vista no hacía sino mejorar, con El Burgo a los pies de Cabrilla y Prieta, Grazalema, entre otras, al oeste, y una buena panorámica por el norte, con muchísimos aerogeneradores. Además de los de la Sierra de Aguas, un enorme parque hacia el norte que no conseguimos identificar.

Tras almorzar en la cumbre, iniciamos el camino por la otra vertiente, siguiendo hacia el sur, para llegar al coche que se había dejado previamente en el otro extremo.

En la primera parte vimos un montón de restos de un intento de repoblación, con sus correspondientes redes protectoras, pero sin ningún éxito, estaban todos árboles secos, aunque un poco más adelante sí había ejemplares de pinos jóvenes que daban la impresión de corresponder a una parte más exitosa de la repoblación.

Con la sierra de las Nieves de fondo, seguimos el pequeño sendero que había marcado hasta llegar a las torres de alta tensión que llevábamos de referencia. A partir de ahí seguimos el carril que habían abierto precisamente para esas obras.

El caso es veíamos que ese carril daba una vuelta demasiado grande para nuestro gusto y ni siquiera teníamos seguridad de que fuera a confluir con el carril al que teníamos que llegar (posteriormente, en los mapas vimos que sí), así que decidimos cortar campo a través hasta el carril que ya veíamos abajo. Por suerte, no fue muy accidentado y llegamos pronto y en buenas condiciones.

Ya en el carril, discutimos qué hacer, porque por la hora que era, a Diego le venía muy justo llevar a los conductores a por los otros coches, por lo que decidimos dejar que Diego se fuera solo en su coche y los demás volvimos andando por el mismo carril, completando el circuito hasta donde estaban los coches.

Estas son las fotos de la excursión.




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