Canteras del Torcal (18/dic/2010)

En noviembre no pudimos hacer la excursión que teníamos pensada por culpa de la lluvia y en diciembre casi nos vuelve a pasar lo mismo. El día amaneció lloviznando y con pronóstico de seguir así pero, a pesar de las circunstancias negativas nos animamos a intentarlo.

El objetivo era una antigua cantera de ruedas de molino que había en el Torcal de Antequera y hasta allí nos dirigimos en los coches bajo una lluvia pertinaz pero fina. Cuando llegamos al Torcal no llovía pero había una niebla espesa que nos impedía ver nada a pocos metros (como muestra, estas eran las vistas desde el mirador de Diego Morea).

Aparcamos los coches en una pequeña explanada junto a ese mirador, que está antes de llegar al Centro de Recepción de Visitantes, y, tras la instructiva explicación que nos dio Arturo sobre lo que íbamos a ver, en la que, además, pudimos apreciar sus progresos con la lenguaje de Shakespeare, iniciamos el recorrido en medio de un paisaje más propio de una leyenda celta, con gnomos y trolls, que de la Costa del Sol.
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Aunque no podiamos ver más allá de nuestras narices a causa de la niebla, tuvimos la suerte de que apenas nos llovió durante el camino, por lo que tuvimos que usar poco los paraguas que llevamos.

Los restos principales de la cantera que vimos durante la mañana fueron múltiples rocas estriadas. Las estrías correspondían, suponemos a los agujeros que les hacían a las rocas (todas las estrías eran semicilíndricas) para romperlas a partir de ellas. De las piedras propiamente dichas sólo encontramos una casi acabada, ya tallada en forma cilíndrica, pero sin el agujero central para el eje. Los únicos otros restos relacionados con la cantera fueron algunos cables de acero.

Sí que vimos algunos otros restos humanos, como las paredes de un antiguo corral, un dólmen y los restos de un antiguo cortijo, en cuya puerta había una inscripción grabada en el suelo en roca. Una parte de la inscripción era una fecha ("Aº 1787") y la otra un nombre (Juan Gonsalez).

También vimos otros restos naturales, en concreto varios fósiles, de esos que les encantan a los geólogos para demostrar que la zona del Torcal estuvo sumergida bajo las aguas del mar hace unos pocos añitos.

El caso es que la excursión fue bastante corta, no sólo porque el camino hasta la cantera lo es, un kilómetro y medio aproximadamente, sino porque los que conocían el camino de visitas previas no veían con mucha claridad por dónde seguir, porque la niebla no nos abandonó en ningún momento.

Estas son las fotos de la excursión.

La ruta en sí es muy sencilla, el camino está incluso indicado en Google Maps y en el mapa de Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino. El sendero empieza junto al mirador Diego Morea, que está un par de kilómetros antes del Centro de Recepción, por la carretera de acceso al Paraje Natural. Después de una curva pronunciada, el camino sigue en dirección norte aproximadamente un kilómetro, y después gira al noroeste. Según los mapas (con la niebla que teníamos no podría asegurarlo), el camino acaba en una explanada. Eso sí, esa parte del Paraje Natural no es de acceso libre y hace falta un permiso previo para visitarla.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo ha dicho que…
El lugar del antiguo asentamiento al que llegamos, se conoce como "Las Sepulturas", según he sabido recientemente.
Arturo Fdez
Caminos de Málaga ha dicho que…
Hola Juan de Dios,

muchas gracias por tu ofrecimiento para conocer otra cantera de ruedas de molino, "a lo grande".

Borro tu comentario para que no quede tan públicos tu número de teléfono y tu dirección de correo.

Un saludo

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