25 mar. 2012

Sierra de San Jorge (11/feb/2012)

El sábado 11 de febrero habíamos quedado para ir a la Sierra de San Jorge. Tras el redesayuno habitual en la venta Contreras, fuimos hasta la Venta de Alfarnate, donde íbamos a dejar la mitad de los coches, porque el camino de ese día no era circular. Empaquetados en el resto de los coches rodeamos la Sierra de San Jorge por el sur, el este y el norte en el sentido contrario al de las agujas del reloj, pasando por el Puerto de los Alazores. Así llegamos al inicio del recorrido, en el carril de los Poyales, en el que está la fuente de los Cien Caños.

En ese primer tramo, que coincide en parte con dos senderos señalizados, el PR-A 339 y el PR-A 353, bordeamos la falda de la sierra, a la sombra de un agradable pinar de repoblación desde donde teníamos la vista de Villanueva del Trabuco. El carril acabó en el cruce con otro camino, al noroeste se iba hacia Villanueva del Trabuco (por ahí seguía el PR-A 339) pero nosotros subimos hacia el sureste, por la llamada Realenga de Alfarnate.

Seguir Leyendo Este primer sector de la realenga era una buena cuesta arriba que bordeada la sierra junto a un pequeño barranco que albergaba el arroyo de las Chozas, que la separaba de la Sierra Gorda, al oeste. Para nuestra sorpresa, porque el día no era muy frío, el arroyo se encontraba helado en algunos tramos. El final de ese sector era el puerto del camino, al otro lado ya empezaba la bajada hasta la carretera a Alfarnate, que era la que habíamos recorrido en el coche.

Sin embargo, no bajamos directamente, sino que giramos al noreste para subir por la sierra para conquistar el cerro Tello, la mayor altura de la Sierra de San Jorge. La subida fue por el típico paisaje calizo de la zona, incómodo por la cantidad de piedras, muy desforestado por el pastoreo, aunque con algunas encinas sueltas por aquí y por allí, pero de muy buen porte. El camino venía prácticamente indicado por la alambrada que separaba el término municipal de Villanueva del Trabuco del de Alfarnate. Comoquiera que el pico se encontraba al otro lado de la valla tuvimos que pasarla de la forma habitual, es decir, con cuidado de no engancharnos en el alambre de espino porque no encontramos ninguna portilla que nos facilitara el paso. Lo poco que faltaba hasta la cumbre era, cómo no, el lapiaz nuestro de cada día, que medio anduvimos medio trepamos sin mayores contratiempos. Durante la subida y en la cima la vista era magnífica, con Alfarnate, el Gallo, los tajos de Gomer, la Maroma y Sierra Nevada, con bastante nieve las dos últimas.

Tras almorzar un poco más abajo de la cumbre, al abrigo que nos daban unas buenas rocas del fresco viento del día, volvimos a bajar junto a la alambrada hasta el puerto de la realenga. Una vez allí si bajamos por el camino hasta llegar a la carretera que une la venta de Alfarnate con el Puerto de los Alazores. La parte llana que estaba pegada a la carretera estaba toda llena de cultivos, entre los que había muchos olivos. Allí pudimos ver cómo vareaban uno de ellos. En la venta de Alfarnate algunos nos tomamos un refresco, otros un café o otros una cerveza antes de volver a recoger los coches que habíamos dejado al principio del camino.

Estas son las fotos de la excursión.




Del PR-A 353 sólo he encontrado información en una guía de turismo activo por la Sierra Norte de Málaga, editada por la Diputación Provincial de Málaga. El PR-A 353 en particular está en las páginas 37 y 38.


4 mar. 2012

De Moclinejo a Cerro Salazar (21/ene/2012)

La primera excursión del año estaba programada entre Moclinejo y Totalán, con los almendros en flor como uno de los principales atractivos de la misma. En los días anteriores hubo un conato de cambiarla por otra a la Sierra de las Nieves, pero finalmente mantuvimos la intención inicial y fuimos a Moclinejo.

Por supuesto, no respetamos completamente el plan inicial, que era ir hasta Totalán y volver, sino que en el camino decidimos no bajar a Totalán, sino desviarnos para el cercano Cerro Salazar y volver desde allí por donde habíamos venido a Moclinejo, aunque alguno hubo que se quedó con las ganas de bajar desde el citado cerro a las urbanizaciones de La Cala del Moral que divisábamos desde arriba. Seguir Leyendo
Empezando por el principio, fuimos en coche hasta Moclinejo, por la autovía del Mediterráneo, salida de Benagalbón y carretera de Benagalbón primero y la de Moclinejo después. Dejamos los coches aparcados en la explanada de la entrada del pueblo y desayunamos en la plaza del Ayuntamiento del pueblo. Ya con la tripa llena, nos dispusimos a coger el camino, que está señalizado como SL-A 68 Moclinejo - Totalán.

Como decían las indicaciones, salimos del pueblo por el arco de entrada por el que habíamos pasado antes y subimos un poco por la carretera de Almarcha hasta el primer indicador del camino, que arrancaba con una cuesta de quitar el aliento. Hasta ahí el mayor interés del paisaje era la Maroma, al otro lado del pueblo y con un poco de nieve en esas fechas. Cuando llegamos al final de la cuesta y cambiamos de vertiente, ya empezamos a ver el valle del Río Totalán, con el cerro de Santo Pítar y sus antenas y una espectacular central solar. Más lejos, al este y al noreste podíamos ver el Gallo y el Vilo, los Tajos de Gomer, la Torca, la Sierra de Enmedio y el Boquete de Zafarraya. Poco después hacia el oeste se podía ver ya la bahía de Málaga y buena parte del valle del Guadalhorce.

Desde ese momento el camino era mucho más llano (sí, nos suena casi increible pero por un día llaneamos por buena parte del camino), por un área eminente agrícola más que forestal, con una urbanización bastante desorganizada. Si no fuera una persona tan exquisitamente educada diría que pienso que casi todas, o todas, son esas miles de casas ilegales que han surgido por las buenas o ampliando la casita de aperos y que ahora la Junta de Andalucía ha tomado a bien legalizar o, mejor dicho, asimilar, sea lo que sea lo que signifique jurídicamente ese palabro. Pero no lo sé con seguridad, pues no lo digo.

El caso es que además de esta forma de urbanización que no resultaba de mi agrado, el paisaje mostraba un fuerte grado de erosión y deforestación. Había muchas zonas cultivadas, eso sí, unas pocas con su buena vegetación silvestre, pero el tono general con el me quedé es que la zona estaba muy castigada, lo que para mí le restó bastante interés al día. Seguimos el sendero por los carriles señalizados, porque eso sí, el camino está muy bien marcado y es difícil perderlo. Sin embargo, cuando llegamos al punto en el que hay que bajar al río Totalán para cruzar a Totalán, donde hay un par de placas solares, como decía el cartel explicativo del sendero, nos detuvimos a reconsiderar el plan del día y decicimos que, en vez de bajar a Totalán, subiríamos al cerro Salazar, que estaba bastante cerca siguiendo recto por un sendero más pequeño.

El camino al cerro Salazar está rodeado de almendros, que estaban en flor como nos prometieron los promotores de la excursión del día, y llegamos hasta el vértice geodésico. El paisaje allí incluía el Mediterráneo, las urbanizaciones de La Cala del Moral y Rincón de la Victoria, la fábrica de cemento de La Araña y la bahía de Málaga. Todos estuvimos de acuerdo en que aquel no era el sitio más acogedor para dar cuenta de los bocadillos y volvimos sobre nuestros pasos hasta la sombra de una encina donde que sí que paramos a yantar.

El camino de vuelta fue por el mismo sitio, excepto en un par de tramos breves, en los que a la ida habíamos cortado por algunos de los cerretes que el camino rodea y a la vuelta sí que los hicimos por el camino, y también en la entrada al pueblo, que la hicimos por un carril que bajaba un poco antes que el primer repecho que tuvimos a la ida. Este carril nos dejó en una de las fuentes del pueblo que algunos de los nuestros aprovecharon para un refrescante pediluvio.

En el blog Las Rutas de Sendericu podemos ver la crónica de una ruta cercana, entre Totalán y el cerro Salazar.