31 ene. 2011

Canteras del Torcal (18/dic/2010)

En noviembre no pudimos hacer la excursión que teníamos pensada por culpa de la lluvia y en diciembre casi nos vuelve a pasar lo mismo. El día amaneció lloviznando y con pronóstico de seguir así pero, a pesar de las circunstancias negativas nos animamos a intentarlo.

El objetivo era una antigua cantera de ruedas de molino que había en el Torcal de Antequera y hasta allí nos dirigimos en los coches bajo una lluvia pertinaz pero fina. Cuando llegamos al Torcal no llovía pero había una niebla espesa que nos impedía ver nada a pocos metros (como muestra, estas eran las vistas desde el mirador de Diego Morea).

Aparcamos los coches en una pequeña explanada junto a ese mirador, que está antes de llegar al Centro de Recepción de Visitantes, y, tras la instructiva explicación que nos dio Arturo sobre lo que íbamos a ver, en la que, además, pudimos apreciar sus progresos con la lenguaje de Shakespeare, iniciamos el recorrido en medio de un paisaje más propio de una leyenda celta, con gnomos y trolls, que de la Costa del Sol.
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Aunque no podiamos ver más allá de nuestras narices a causa de la niebla, tuvimos la suerte de que apenas nos llovió durante el camino, por lo que tuvimos que usar poco los paraguas que llevamos.

Los restos principales de la cantera que vimos durante la mañana fueron múltiples rocas estriadas. Las estrías correspondían, suponemos a los agujeros que les hacían a las rocas (todas las estrías eran semicilíndricas) para romperlas a partir de ellas. De las piedras propiamente dichas sólo encontramos una casi acabada, ya tallada en forma cilíndrica, pero sin el agujero central para el eje. Los únicos otros restos relacionados con la cantera fueron algunos cables de acero.

Sí que vimos algunos otros restos humanos, como las paredes de un antiguo corral, un dólmen y los restos de un antiguo cortijo, en cuya puerta había una inscripción grabada en el suelo en roca. Una parte de la inscripción era una fecha ("Aº 1787") y la otra un nombre (Juan Gonsalez).

También vimos otros restos naturales, en concreto varios fósiles, de esos que les encantan a los geólogos para demostrar que la zona del Torcal estuvo sumergida bajo las aguas del mar hace unos pocos añitos.

El caso es que la excursión fue bastante corta, no sólo porque el camino hasta la cantera lo es, un kilómetro y medio aproximadamente, sino porque los que conocían el camino de visitas previas no veían con mucha claridad por dónde seguir, porque la niebla no nos abandonó en ningún momento.

Estas son las fotos de la excursión.

La ruta en sí es muy sencilla, el camino está incluso indicado en Google Maps y en el mapa de Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino. El sendero empieza junto al mirador Diego Morea, que está un par de kilómetros antes del Centro de Recepción, por la carretera de acceso al Paraje Natural. Después de una curva pronunciada, el camino sigue en dirección norte aproximadamente un kilómetro, y después gira al noroeste. Según los mapas (con la niebla que teníamos no podría asegurarlo), el camino acaba en una explanada. Eso sí, esa parte del Paraje Natural no es de acceso libre y hace falta un permiso previo para visitarla.




9 ene. 2011

Colá del Tejo (16/oct/2010)

La excursión de octubre nos llevó a la Sierra de las Nieves, concretamente a la Colá del Tejo, un lugar que Arturo llevaba un tiempo queriendo visitar.

El acceso fue también a través de Tolox, como en la excursión anterior, en la que visitamos el Río de los Caballos. Subimos por el mismo carril que parte del balneario y pasa por el Hotel Rural Cerro de Hijar. También pasamos por el sitio donde empezamos la anterior excursión y continuamos por el carril siguiendo las indicaciones de "Cerro Corona".

Intentamos llevar los coches todo lo arriba que se podía, para evitarnos la mayor parte de carril. Los que no eran todoterrenos se quedaron antes y los que sí lo eran pudimos llevarlos hasta una pequeña explanada que nos hizo las veces de aparcamiento y de mirador sobre Yunquera, Sierra Cabrilla y Sierra Prieta.

Allí empezamos el camino por una empinada cuesta cementada que daba paso poco después a un carril que recorre la falda del Cerro Corona.
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Desde allí ya se podía ver la primera parte del Tajo de la Caína y algunos grupos de pinsapos. El carril acaba en una pequeña explanada al pie del Cerro Corona, en la zona de contacto entre las rocas peridotitas rojas y las rocas calizas blancas. Allí cruzamos la alambrada que hay y tomamos el sendero que teníamos más a la derecha, el que va más hacia el norte (el otro. el que va más hacia el sur permite llegar directamente a la Torrecilla, en ese caso desde el este.

En ese tramo el caminito iba unas veces más claras que otras y provocaron algún comentario sobre su claridad. Seguimos por el camino hacia el norte, rodeando el monte por el íbamos hasta que llegamos a una de las vertientes de la Cañada de las Carnicerías, con el Tajo de la Caína en frente de nosotros. En esta zona ya empezamos a encontrarnos con los primeros pinsapos.

El camino giraba hacia el oeste y nuestro próximo hito era el cerro Fatalandar. Ese trozo del camino era realmente espectacular, con el camino estrecho, pendientes pronunciadas, árboles altos, barrancos y un paisaje con aspecto totalmente agreste, así que aprovechamos para posar para algunos retratos que quedaran bien resultones.

Antes de alcanzar el cerro Fatalandar encontramos los dos puntos más complicados de la excursión. El primero un pequeño desnivel en el que hay colocada una cadena para bajar más cómodamente, y el segundo el paso de la torrentera previa al cerro Fatalandar. Tras una pequeña evaluación de las alternativas, encontramos la forma de cruzar satisfactoriamente.

El camino seguía siendo estrecho, malo, pegado a la pared del cerro, por pendientes muy, muy pronunciadas. En ocasiones casi llaneando por la ladera de la montaña y otras veces haciéndonos subir por cuestas notables.

Ya al final del cerro Fatalandar empezamos a ver los primeros tejos pegados a su pared, indicación de que ya sólo nos faltaba la última cuesta antes de llegar a nuestro objetivo, los dos grandes tejos, situados en un bosque de pinsapos próximo.

Allí paramos a descansar y almorzar y algunos siguieron un poco más adelante. El motivo de su curiosidad era ver cómo se llegaba desde allí al puerto de los Valientes, que estaba realmente próxima. De hecho, desde donde estábamos bajo los tejos podíamos ver claramente el zigzag que sube desde el fondo de la cañada y que usamos una vez para cruzar desde el Tajo de la Caína.

Tras la parada, volvimos a los coches. Tomamos el mismo camino de vuelta hasta la explanada del Cerro Corona, disfrutando del sublime paisaje que teníamos delante de nosotros. Sin embargo, cambiamos la última parte respecto a la ida y rodeamos el Cerro Corona por el sur, por un carrilito que llanea por su ladera, pasando por un amplio canchal y del salimos por una bifurcación casi oculta, que nos dejó muy cerca de la explanada donde aparcamos los todoterrenos. Por esa parte pudimos ver las sierras Canucha y Blanca, con la Concha.

Estas son las fotos de la excursión.

Descripción de la ruta

Arturo ha tenido el detalle de pasarme unas notas que tomó, básicamente para él mismo, para que las publicara para quien las encuentre útiles.

COLÁ DEL TEJO
Se sale de Tolox, se sigue por el Hotel Cerro del Hijar, tomamos la indicación a "Puerto de las Golondrinas", después carril a la derecha, hacia Cerro Corona. Si no se puede llegar en coche, hacerlo lo más cerca posible. Si se deja antes de la fuerte rampa cementada hacia el W, a la siguiente curva tomar el carril desdibujado a izqda. Y seguirlo hasta la alambrada. Pasarla y seguir sendero hasta seguir el veredón que va por la cara Sur del Corona, culebreando por la peridotita, dando vista al valle de Río verde y Sierra Real.

En el collado de Cerro Corona, contacto peridotita-mármol, tomar el sendero menos marcado que por la derecha se dirige a las Carnicerías-Caína. Tras un par de vueltas, a los 10 minutos, ignorar el que desciende, más marcado: va al fondo de las Carnicerías, no es ése. Seguir el ascendente, menos marcado, con cuidado, pues se pone confuso a veces; pero hay balizas de pedrería. Al rato, gira a izqda. Y se interna ya en la cara derecha de las Carnicerías, y aparecen los pinsapos con cierta profusión.

Al poco rato se pasa un precioso andén o colá, con pinsapos enriscados y preciosas paredes, amén de impresionantes vistas al barranco. Más o menos, sube. Al ratillo, se desciende algo, pues viene un barranco por la izqda. (del Sur), que es el del Salaíllo; pasamos un tramo con una cadena no my necesaria, y al poco buscaremos el barranco por un roquedo que pasa por encima de donde hay otra cadena para salvar un paso algo trabajoso, que nos llevaría a la sima del Salaíllo. Como pasamos por el roquedo de encima, llegamos al barranco y enfrente vemos la senda que asciende siguiendo siempre las paredes de las Carnicerías, ahora ciñendo el Picacho de Fatalandar.

Ascendemos siempre hacia el oeste, entre pinsapos extraordinarios, con vistas a la derecha a la Caína y el Tocón, y llegamos a un tramo en el que en las paredes vemos un tejo joven y tocones muertos de dos o tres más. Trasponemos una esquina de las tremendas paredes de Fatalandar y aparece un tramo ascendente hacia el SSW en puritico peñascal, con enorme inclinación; pero a medida que ganamos altitud, empezamos a darnos cuenta de que hay varios tejos excepcionales; primero uno, a la derecha, desmochado pero con un tronco muy notable; luego, otro, arriba, de majestuoso porte, que medimos en 4.30 m; cerca de él, pegado a la roca, otro precioso, parecido al del mal llamado por nosotros Puerto de los Valientes. Y sobre todo, un cuarto, que medimos en 4.70 m, entre los pinsapos, realmente fabuloso.

Después de este lugar, si seguimos en la misma dirección, ascendiendo y cercanos a las paredes de roca, traspondremos para llegar a un tramo con hierba en plano inclinado; está señalada la senda pero no hay que resbalar, pues debajo hay paredes imponentes. Y al poco llegaremos a la famosa Colaílla del tejo, paso de cierta dificultad o más bien acojone. Se pasa sin problemas (y sin mirar hacia abajo, recomiendo) y se llega a una magnífica plataforma desde la que se domina el barranco que viene del fondo de las Carnicerías y la zigzagueante vereda que ya conocemos. (La colaílla puede pasarse por arriba, sobre el roquedo, y se acabó el problema del canguelo ...)

Desde este lugar, se puede conectar hacia el Puerto de los Valientes, tirar para el Pilar de Tolox, La Torrecilla, bajar hacia la Caína, etc.

En el blog PicoBarro explican la subida a la Torrecilla por la Colada del Tejo, es decir, que hicieron la ruta hasta el final.