21 oct. 2014

Río Castor (20/sep/2014)

Como se nos está haciendo habitual en los últimos años, estaba previsto que la excursión inaugural del curso fuera una fluvial, para aliviar los calores que aún sufrimos (o disfrutamos). Eso sí, hubo un cambio respecto al plan inicial, y en vez de ir al río Padrón, como estaba escrito, decidimos que íbamos a ir al río Castor, que fue la primera excursión del año anterior. Por un motivo o por otro la mayoría faltamos y solo fueron tres afortunados compañeros que nos hablaron maravillas del día que pasaron. Así que, el resto, como buenos envidiosos, votamos por repetirla para disfrutarla también.

Este año contábamos con la ventaja de que nuestros compañeros ya sabían el camino y que iban a evitar que nos perdiéramos. Así fue, y llegamos directamente sin tener que volver atrás en ningún momento. Tras dejar los coches todo lo adelante que pudimos, recorrimos el resto del sendero hasta el río. No nos metimos en el cauce en un primer momento, pero unos pocos se metieron ya muy poco después para vadear la primera poza. El resto seguimos un poco más por el camino que va por el margen del río pero ya después de esa poza nos metimos todos en el cauce. El tramo de río que hicimos fue bastante corto, no llegó ni a 1 km, pero merecía la pena de sobra, con un paisaje precioso en el que apenas había recuerdos de la "civilización".

Llegamos al punto más emblemático del río, o el más conocido al menos, la Poza de las Nutrias, una encantadora poza en la que darse un baño reconfortante. Se nota que es un destino conocido, al menos a nivel local, porque coincidimos con otros tres grupos de bañistas, que también estuvieron disfrutando del baño y de los saltos que se podían dar desde una de las paredes de la poza.
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Algunos se quedaron descansando en la poza y otros pasamos con un poco de dificultad el saltito del río en esa poza y el que hay unos metros después. El resto del camino que anduvimos no era tal vez tan bucólico como la Poza de las Nutrias, pero seguía mereciendo la pena, con los montes arbolados alrededor y algunas pozas menores de vez en cuando. Aunque no anduvimos mucho más, porque nos estaban esperando para comer, en las fotos aéreas se adivina que se pueden andar otros 2 o 3 km más río arriba disfrutando de un paisaje similar, con el aliciente de saber que este río lleva agua todo el año.

Cuando volvimos a la poza disfrutamos como críos entre el baño, el "jacuzzi" del caño de agua que caía a la poza y los saltos. A Pepe se le cayeron las gafas en uno de los saltos y tras unos minutos de búsqueda, Alberto las localizó, para tranquilidad de su dueño que pensaba en lo que le iba a costar reponerlas.

Cómo llegar. Desde Málaga se toma la salida de la carretera A7 en el kilómetro 160. Hay un cartel de una Escuela Ecuestre y un supermercado Aldi (al menos en sept/2014). Se cruza una rotonda y se sigue recto hacia arriba, camino La Alberdina, por entre una urbanización. Se llega a una señal de "calle sin salida" y se gira a la izquierda, siguiendo las indicaciones "C.P. La Alberdina, Rosalejos" 1900 m desde el cruce). Se entra a un carril de tierra y se ve una gasolinera al lado de la autopista de peaje a la que se puede acceder a pie a través de un paso. Inmediatemente se llega a una verja de paso de vehículos donde dejarlo durante el verano (1/junio-15/octubre). Está indicado como Puerta al parque cultural "Los Molinos", y es el inicio del "Camino del Castor" (1300m). El carril de tierra pasa por debajo de la autopista. Aparcamos en una especie de mirador con una valla de madera (1200m). Seguimos el carril y llegamos a una finca en la que hay un vivero de palmeras y una torre de electricidad. Seguimos por una veredita al lado de la torre de electricidad, después junto a una valla y cruzamos el río, seco en ese tramo. Se puede seguir por el margen del río o entrar directamente en él. Después de una poza que hay que vadear nadando por su profundidad, hay que seguir por el cauce del río.

Estas son las fotos de la excursión.