18 dic. 2011

Tajo de la Muerte (20/nov/2011)

En noviembre decidimos que la jornada electoral sería más llevadera si nos dábamos una buena sesión de campo antes de decidir el destino de nuestro país durante los próximos cuatro años y cambiamos el día habitual de salida de sábado a domingo.

El destino tenía un nombre un tanto llamativo y lúgubre, el Tajo de la Muerte (o la Muerta, dependiendo de la cartografía usada de referencia), al sur de nuestro bellísimo y amadísimo Torcal de Antequera. Arturo había estado previamente allí y nos aconsejaba visitar la zona para ver los impresionantes tajos y un modesto pero coqueto encinar que había en la zona. Así pues, a pesar de la amenaza de lluvia por parte de la AEMET, tomamos el camino y llegamos en coche hasta Villanueva de la Concepción, localidad desde donde iniciarímos el recorrido del día.

Aparcamos los coches en el extremo noroccidental del pueblo, junto a la puerta del I.E.S. Manuel Romero y empezamos a andar por el camino en dirección noroeste. Seguir Leyendo Curiosamente, vimos que estaba marcado como parte de un camino de Santiago, parece ser que la etapa 10 del Camino Mozárabe de Santiago, de Villanueva de la Concepción a Antequera. Al principio el camino está asfaltado, después pasa a estar cementado y finalment a ser de tierra. El paisaje en ese momento era rural, con olivos, sembrados y cortijos, y podíamos ver a nuestra derecha los tajos sur del Torcal y detrás de nosotros la Sierra de Camarolos. Estuvimos andando por el carril algo más de dos kilómetros y medio, hasta llegar a un afloramiento rocoso y el pilón de las Alhajas, en el que nos detuvimos un momento. Ahí veíamos perfectamente el tajo del Espejo, por la falla en espejo que presenta. Ahí fue donde dejamos el carril y tomamos un caminito de tierra en dirección noreste que nos llevaba a la base de los tajos y a un pequeño encinar que había cerca. Estuvimos andando entre palmitos y retamas hasta llegar a las encinas, bajo cuyo cobijo nos detuvimos a repensar los planes para ese día a la vista de la lluvia que había empezado poco antes. La decisión fue que comeríamos bajo techo porque daba la impresión de que el día no iba a aclarar sino todo lo contrario y sin más demora seguimos nuestros pasos hasta el Tajo de la Muerte, llegamos hasta la base de los tajos y pasamos unas rocas que había allí. La distancia desde que dejamos el carril era de aproximadamente un kilómetro. Sin embargo, un descubrimiento inesperado le dio mucho sentido al nombre del lugar, aunque seguramente no el sentido que se le quiso dar inicialmente. En una pequeña cueva entre las rocas descubrimos un buen montón de huesos de jabalí, mandíbulas, cráneos, multitud de huesos variados, todos limpios, sin restos de carne ni otras partes del cuerpo, como pieles. Además, todos los cráneos presentaban un agujero redondo limpio en la parte superior, claramente un disparo. Todos esos detalles nos hicieron pensar que esa cueva era un lugar en el que los cazadores furtivos del lugar iban a limpiar los cuerpos de los jabalíes que cazaban. se llevarían toda la carne, las visceras y la piel y dejarían los huesos. También nos imaginamos que hacía tiempo que no se usaba porque los huesos estaban completamente mondados y parecían tener cierto tiempo. Posiblemente, ahora con un buen todoterreno no hace falta cargar mucha distancia el animal y se puede despiazar más tranquilamente en casa. Volvimos dando un pequeño rodeo, en vez de por el camino por el que habíamos llegado, pasamos junto a unas ruinas de un antiguo cortijo, el otro grupo de encinas, y bordeando un sembrado, en el que nos llenamos las botas de barro antes de volver al carril inicial. Finalmente, como habíamos decidido en el encinar, comimos en la venta de Arroyo Coche (Venta Pedro, alias Mi Paqui) y menos mal que lo hicimos, porque cuando llegamos allí estaba lloviendo a cántaros.



En el blog "Villanueva Activa" podeís encontrar esta descripción de la ruta por los manantiales del sur del Torcalque incluye el Tajo de la Muerte.


6 dic. 2011

Convento y Tajos del Almorchón (15/oct/2011)

La excursión de octubre fue a la zona de los embalses del Guadalhorce, en concreto al pico del Convento, y a asomarnos a los Tajos del Almorchón. Como en otras ocasiones en que hemos ido a esa zona, fuimos por el caminos de Ardales, en vez de por Álora, hasta el restaurante El Kiosco, poco antes de la zona de la presa del embalse del Conde del Guadalhorce, la Silla del Rey y la Casa del Ingeniero.

Después de aparcar los coches volvimos un poco sobre nuestros pasos hasta llegar a un pequeño túnel por el que cruzamos la base de la pared que teníamos delante. El camino al que llegamos (al que también se pude acceder por una entrada junto a la carretera 200 ó 300m antes) se bifurcaba muy poco después, la rama de abajo llevaba al sendero del Gaitanejo y nosotros tomamos la de arriba, que tomaba altura suavemente. A medida que avanzábamos hacia el este rodeando la base del Convento pudimos ver el embalse del Gaitanejo y su subestación eléctrica, los embalses del Guadalteba y Guadalhorce y las primeras vistas del desfiladero de los Gaitanes. Seguir Leyendo Sin embargo, antes de subir al Convento, nos desviamos un poco hacia el este hasta el tajo del desfiladero de los Gaitanes, donde teníamos una vista mejor del propio desfiladero y del río Guadalhorce, la vía del tren y el desfiladero del Chorro. Tras disfrutar las vistas retotamos la subida al Convento, cuya última parte está completamente cubierta de matorral y monte bajo, y donde no hay ningún camino visible, por lo que tuvimos que subir cada uno como pudo campo a través. Desde la cima, como no, las vistas de los embalses, el Huma o el desfiladero del Chorro eran mucho mejores, pero soplaba un viento capaz de despeinar a la mismísima Isabel Tocino y no pudimos estar mucho tiempo en la cumbre.

El siguiente tramo era hasta la parte superior de los tajos del Almorchón. Para llegar allí bajamos por el cortafuegos que se extendía delante de nosotros en dirección sur durante aproximadamente un kilómetro atravesando un notable pinar de repoblación. Una vez en el final nos detuvimos brevemente a contemplar otra vez el paisaje, incluyendo el Huma, el desfiladero del Chorro y el contraembalse de la Encantada. Desde allí volvimos un poco sobre nuestros pasos y tomamos otro cortafuegos hacia el oeste, con la idea de rodear la sierra del Almorchón y hacer el recorrido circular en vez de volver por donde habíamos venido. Llegamos a otro privilegiado mirador sobre los pantanos. Allí paramos un rato para comer e iniciamos el recorrido de vuelta por un camino que ninguno de nosotros había recorrido antes, por lo que ya teníamos nuestar habitual ocasión para perdernos.

El inicio iba sobre un camino bien marcado, e incluso había mojones de piedra improvisados marcando por dónde seguir, pero llegó un momento en que no teníamos claro por dónde seguir. Decidimos continuar rodeando la sierra del Almorchón, alejándonos de los coches, siguiendo lo que algunos interpretaron como un antiguo camino labrado en la roca y otros veíamos sólo como el efecto de la erosión de la lluvia. Afortunadamente, los de la versión histórica estaban en lo cierto y llegamos finalmente a un pinar y un sendero que desembocaba en la carretera por la que habíamos venido. A todos nos gustó mucho el paisaje desnudo y agreste de esa parte de la sierra del Almorchón.

Dos kilómetros y medio después estábamos de vuelta en el restaurante El Kiosko, disfrutando una refrescante bebida antes de dar por concluida la jornada y volver a casa

Estas son las fotos de la excursión.




Arturo preguntó a Pedro, un conocido sobre el camino que habíamos tomado a la vuelta, para ver si lográbamos averiguar su origen y, efectivamente, así fue:

Buenos días, Pedro. Soy Arturo.
El motivo de este correo es una curiosidad que nos surgió el pasado sábado, que hicimos una excursión corta por la Sierra de la Pizarra: subimos a los Tajos de Almorchón, al pico del Convento y después seguimos la vereda que va hacia el Sur por el cortafuegos; a continuación tomamos la bifurcación que va al Oeste y llega a una plataforma con una vista extraordinaria sobre el Conde de Guadalhorce, Ardales, Alcaparaín, etc. Desde allí bajamos por un sendero con señales (estacas metálicas) que se convirtió en canaletas talladas con huellas al tresbolillo excavadas, obra inequívocamente humana. Nuestra consulta es si se trata de algún camino medieval, si es obra de pastores, etc. Me gustaría que nos aclarase la duda o nos indicase si hay alguna publicación o referencia sobre ello; después de tantos años viniendo a El Chorro nunca habíamos pasado ese tramo y nos sorprendió mucho la red de caminos rupestres. Muchas gracias anticipadamente.

Y la respuesta:
Buenos días, Arturo:

Me alegra saber de ti.
Te comento sobre los caminos que suben al Almorchón.
Son bastante numerosos, sobre todo los que parten de la zona de Puerto de las Atalayas y de algunas intersecciones como el "puente de los cinco ojos" y de la propia carretera que va del Puerto de las Atalayas a la Ermita de Villaverde.
Casi todos suben desde una antigua calzada, probablemente medieval, pero no descartable más antiguas que hoy está francamente muy disimulada en el paisaje de repoblación que caracteriza la zona próxima a las carreteras de la zona.
Fueron caminos de acceso a la zona boscosa del Almorchón para la obtención de leña y carboneo. Porque este conocido como "Cerro del Almorchón y Cuevas" figura en los catastros antiguos de la Villa de Ardales como montes de propio, improductivo para las tareas agrícolas y dedicado a pastos y a la extracción de leña para los hornos.
Cuando María del Mar Espejo y yo, realizamos las prospecciones arqueológicas del Almorchon (durísimas) en 1987, 88 y 89. Las vimos (me refiero a las huellas) y fueron incluidas en la protección junto con siete yacimientos neolíticos y tres yacimientos romanos/medievales, así como alguna zona paleontológica importante.
Para nosotros, entonces, eran caminos de acceso histórico de caballerías para el traslado de leña usada como combustible diario en los pueblos. Teniendo en cuenta que el pinar del Almorchón es inmenso y autóctono en su parte más alta y en la mayoría de sus andenes. Conocemos algunos caminos, realmente interesantes, muy encajonados que bajan por donde tú comentas y pasa por algunas solanas que eran aprovechadas por los pastores.
Respecto a la cronología de estos accesos tallados y aprovechados te digo que sólo podemos saber con exactitud que dejaron de usarse en el año 76/78, porque el Ayuntamiento no concedió más autorizaciones para la corta de pinos y el aprovechamiento forestal y que, como mínimo, son medievales, aunque no descartamos que el uso del Almorchón como área de recurso maderero se hiciese desde la prehistoria, como demuestran sus interesantes yacimientos medievales. Salgo de viaje para la Dordoña pero si puedo antes y lo encuentro, te envío un PDF sobre el Neolítico del Almorchón muy interesante para comprender que esa montaña tiene una relación con los humanos muy antigua.
Por cierto, para no cansarte más. El nombre de Almorchón, medieval claramente, hace referencia a su formas redondeadas y abombadas, sin aristas. De hecho seguimos empleando en español un sustantivo casi exacto "el morcón" que proviene de esa palabra hispano andalusí y que hace referencia a la forma del embutido, muy parecida a las que describimos para nuestra montaña. Lo dicho, sólo sabemos esto, te lo he resumido un poco, pero no sabemos nada más, sería muy interesante otro tipo de acercamiento a estos caminos para comprender mejor su técnica de fabricación y su uso.
Muchas gracias por tu interés, recibe un abrazo extensivo a tus compañeras/os.
Pedro.

En la web Rutas y Viajes ofrecen el track y el mapa del sendero del Gaitanejo (hay otros en Wikiloc) y esta página del Comando Preston comentan ese camino, y otros de los alrededores con más detalles.