4 abr. 2010

Garganta Verde (13/feb/2010)

La excursión del febrero más lluvioso de los últimos treinta años no podía sino haber sido pasada por agua, como ocurrió, pero no lo suficiente como para tener que anularla como nos pasó en la anterior de enero.

La propuesta era ir a visitar la Garganta Verde, en la Sierra de Grazalema. La Garganta Verde es un paradisíado cañón en el cauce del Arroyo del Pinar. Como su nombre indica, la vegetación es exuberante, aunque el arroyo, paradójicamente, no suele llevar agua en ese tramo. Lo que ocurre en realidad es que se filtra y vuelve a surgir en la superficie más adelante. Hace falta que el caudal sea muy abundante para que en esa parte también el agua discurra por arriba y nosotros tuvimos la suerte de verlo.
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Llegamos al aparcamiento de acceso a la ruta en la que nos estaban esperando los guardas forestales que tenían que franquearnos el paso mediante la presentación de la preceptiva autorización pedida con un par de meses de antelación. Cumplido el trámite cruzamos la puerta que da paso al camino, perfectamente marcado y señalizado, que baja hasta el río. Además de la ligera lluvia, el camino estaba envueltos una bruma, que le daba a la garganta un aspecto misterioso, digno de un cuento fantástico.

Recorrimos todo el camino rodeados por una vegetación densa y frondosa hasta llegar a la pared del acantilado, donde empezamos a intuir el río abajo. Ahí el camino se empinó bastante, pero seguía estando muy bien marcado, incluso con unas escaleras labradas en la piedra en una parte un poco más complicada.

Cuando llegamos al río tuvimos que quitarnos las botas y remangarnos los pantalones por encima de la rodillas para cruzarlo. Ya en la otra orilla, anduvimos un poco más hasta la Capilla de la Garganta Verde, una gran cueva natural en el cauce del río.

Allí descansamos y comimos, tras lo cual subimos por el mismo camino. Cuando llegamos a la parte superior de la pared de la garganta vimos un grupo de buitres intentando remontar el vuelo, una empresa bastante complicada en un día tan frío como ese. A la vuelta cogimos otra carretera para parar en Grazalema a tomarnos un refrigerio como recompensa al esfuerzo de ese día.

Estas son las fotos de la excursión.