30 may. 2008

Travesía de Casabermeja (10-11/mayo/2008)

En esta ocasión Ernesto y Luis Torremocha habían preparado un recorrido que, en su intención inicial, nos llevaría en dos etapas desde Málaga hasta Casabermeja en la primera etapa y hasta Antequera en la segunda. No obstante, vistas las distancias y los posibles caminos decidieron empezar desde el llano de las Contadoras, para ahorrar una decena larga de kilómetros y llegar hasta la Boca del Asno, en el camino desde Antequera al Torcal, porque no encontraron un camino agradable hasta Antequera.

En total fueron algo más de 40 km, unos 25 el primer día y unos 15 el segundo. Atravesamos varios paisajes bastantes distintos, algunos forestales, como los Montes de Málaga o la zona de Lo Morfi, otros rurales, como los cultivos entre Arroyo Coche y Puerto del Barco, y otros medio dominados por esas construcciones que han invadido tantos de los valles malagueños, cuya estética no suele coincidir con nuestros gustos y cuya legalidad no podemos poner en duda por nuestra ignorancia al respecto, como ocurre en la zona de los Portales o el monte entre la autovía de Málaga y la torre Zambra, antes de Casabermeja.
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A la convocatoria de los dos días sólo acudimos siete caminantes, mostrando el resto de los habituales, tanto autores como meritorios, una alarmante falta de sagrado compromiso para con las actividades del grupo. Unos, escudados en actos sociales, como bodas o conciertos, sin discusión alguna mucho menos importantes que nuestra reunión, otros achacando cansancios y fatigas propias de su edad, excusas que se ven evidentemente falsas cuando se los contempla triscando por caminos muchos más comprometidos. Los demás, el silencio.

En fin, que iniciamos la marcha Ernesto, Luis, su cuñado Frédéric, Teresa, Lola, Manolo y José María. Arantza y Arturo pagaron parte de su penitencia acercándonos en coche hasta el punto de salida, el llano de las Contadoras. Al día siguiente, junto con Lola Gómez, ambos se nos unieron e hicieron la segunda etapa del camino.

El primer día teníamos previsto llegar hasta El Cerrillo, la casa de Luis en la zona de Arroyo Coche. La primera etapa discurrió por los Montes de Málaga, tomando el camino hacia el Serranillo. Pasamos y paramos en el mirador Martínez Falero, seguimos el camino al lado del arroyo Choperas, y en el cruce al mirador de Torrijos (2'2 km desde el inicio) seguimos a la izquierda, en dirección NE, hacia el Serranillo. Nos paramos junto a las ruinas del cortijo del Serranillo para contemplar el magnífico cedro del Líbano que las acompaña y seguimos hasta el cruce de los Portales (a 6'5 km del inicio). La continuación hacia la derecha del camino que traíamos lleva otra vez hasta la carretera de los Montes. En ese punto se anuncia el inicio del PR-A 11, un sendero señalizado entre Casabermeja y Cerro Mallén.

Hasta ese punto, el camino había sido precioso, por una de las partes más bonitas del parque. La primera parte del tramo de los Portales seguía siendo similar, andando por un camino por un frondoso pinar, pero en algo menos de dos kilómetros, el paisaje cambia, los montes están muy deforestados y el camino pasa entre numerosas casas junto a pequeños cultivos. En este tramo es difícil seguir el camino si no se conoce, porque aunque la mayoría de las desviaciones que hay que dejar atrás están cerradas con cadenas, en algunos momentos hay que pasar por vallas que parecen llevar a un camino privado o hay que decidir en un cruce por donde seguir, porque las aunque al principio del PR-A 11 hay indicaciones del camino, se dejan de ver muy pronto.

Seguimos andando por los Portales, viendo por aquí y por allá ruinas de antiguos cortijos, y Luis se detuvo en uno parcialmente rehabilitado para charlar un ratito con el dueño. Como nota curiosa, podemos mencionar que, junto a la entrada del cortijo, vimos, al lado de las tradicionales amapolas rojas, la adormidera, que según contaba Teresa, usaban los payeses hasta no hace mucho para hacer infusiones para que los niños más rebeldes durmieran como angelitos.

Poco después llegamos al puerto de Cerro Mallén (a 5'2 km del cruce del PR-A 11), punto a partir del cual se ampliaban las vistas por el oeste y el norte. En el cruce seguimos por la derecha, hacia el NO, y, 2'3 km después, llegamos a la bifurcación del Madroñal, donde seguimos por la izquierda, hacia el O. Desde ahí seguimos por una zona que parecía haber estado cultivada anteriormente y haber sido ya abandonada. Después de pasar por una urbanización, cruzamos la autovía por un paso inferior a la altura del Llano del Médico, entre dos de los túneles de la autovía (a 4 km de la bifurcación del Madroñal). En la entrada del paso había un cartel escrito a mano que anunciaba, de manera muy optimista, 4 km hasta Málaga.

Nos dirigimos entonces montaña arriba, casi en dirección a la torre Zambra que nos observaba desde encima. Aunque había estado amenazando lluvia toda la mañana, no fue hasta ese momento cuando nos cayó el primer chaparrón, que nos aguó el breve almuerzo que hicimos bajos unos eucaliptos en el cruce que tomamos para emprender la subida (a 1 km de la autovía). Esta subida fue la parte de la excursión que menos nos gustó, con el monte deforestado y una serie de casas que salpicaban el camino construidas demasiado cada una a su manera y sin prestar mucho cuidado al entorno. Si acaso, mencionar que pudimos ver a lo lejos los Tajos de Sabar, donde habíamos subido en enero.

Culminamos la subida conectando con la carretera MA-3101 (es que lleva a Casabermeja desde el pantano del Agujero) un poco al sur de la torre Zambra. Bajamos como un kilómetro por la carretera hasta una salida marcada como "Punto de Encuentro" y acceso a "Monte Público. El Almendral y Lo Morfi". Ahí cambiamos de vertiente y empezamos el último tramo del primer día, por el Almendral hasta el río Cauche, donde estaba la casa de Luis. Ese tramo también no gustó muchísimo, muy silvestre, muy verde, sin apenas rastro de presencia humana, hasta los caminos estaban cubiertos por hierba bastante alta. La parte inicial del camino teníamos un magnífico camino que seguir, pero según nos acercábamos a la casa de Luis, llegó un momento en que el camino se perdió y tuvimos que continuar por donde intuíamos, incluso por medio de almendrales, hasta que conseguimos cruzar el río y subir a la carretera, desde donde llegamos a la casa de Luis.

Ya en casa de Luis nos cambiamos de ropa, algunos se ducharon con agua fría, tomamos un refrigerio y cenamos unas deliciosas berzas con pringá que fuimos a recoger a una venta cercana. Tras la opípara cena y la cata de los pacharanes Fernández y Torremocha nos retiramos pronto a descansar porque estábamos cansados y nos esperaba otro buen paseo al día siguiente.

El domingo por la mañana se nos unieron Arantza, Arturo y Lola Gómez, y fuimos en coche hasta la carretera MA-3101, a mitad del tramo que conecta Arroyo Coche con la autovía de Málaga. Subimos hacia el norte por un camino a la altura de un cruce marcado como Arroyo Carnicieros (sic), andando por una zona de cultivos, almendrales, avena, trigo, entre algunas casas a los lados.

Después de algo menos de kilómetros en llano, empezamos a subir buscando el puerto que nos permitiría trasponer a Puerto del Barco. Pasamos un cruce de un camino de tierra que llevaba a Villanueva de la Concepción, y seguimos hacia el norte, hasta encontrar el cortijo Coscojoso, a unos 500m. Según nos contó Luis, el cortijo había sido propiedad de la familia más poderosa de la zona, y en la Guerra Civil fue sede de guerrilleros.

Seguimos otra vez hacia el norte, hasta llegar a la cuerda. En ese momento el camino transcurría entre jaras de un metro de altas, hasta que traspusimos a la otra cara, donde rápidamente el camino se aclaró, pasando junto a trigales, uno de los cuales tuvimos que cruzar, con todo el cuidado del mundo. En este tramo del camino no hay ni una casa, y los cultivos se van sucediendo hasta que llegamos a la carretera asfaltada de Puerto del Barco, una pedanía dependiente de Antequera.

Esta carretera lleva a la autovía de Málaga a la altura del cruce de Villanueva de Cauche. Anduvimos por ella algo más de 3 km por la carretera hacia el Este, buscando la vereda de Antequera. Aunque salimos por el cruce de la vereda, no la seguimos mucho rato, porque no estábamos seguros de llevara donde queríamos. En vez de eso, cruzamos por un olivar hasta llegar a un antiguo camino entre Antequera y Villanueva de Cauche, incluido ahora en el GR-7. El último tramo de nuestra excursión consistió en recorrer hacia el Oeste los, aproximadamente, 3.5 km que nos separaban de la Boca del Asno, ya en el cruce de la carretera A-7075, que lleva desde Antequera al Torcal. Este último tramo fue bastante penoso porque la lluvia que había caído la noche anterior había embarrado la tierra del camino y, tal y como andábamos con todo el barro que llevábamos pegados en nuestras botas, parecíamos concursantes de algún concurso sádico de televisión. En la Boca del Asno nos esperaban los coches y fuimos a comer a la misma venta de Arroyo Coche donde encargamos la cena de la noche anterior, justo debajo de donde el progreso, personificado en las obras de la superronda, mostraba todas sus consecuencias.

En fin, una excursión diferente, en la que casi todos conocimos lugares donde no habíamos estado antes, pero de logística complicada (por los coches y el alojamiento) y con algunos tramos donde no sé si el dueño nos podría haber pegado un perdigonazo. Luis y Ernesto nos han prometido que estudiarán alternativas para el próximo curso para aquellas partes que nos gustaron menos.


Estas son las fotos de la excursión.