21 feb. 2008

Torre Verdiales y cerro Alcuza (16/feb/2008)

El sábado 16 de febrero de 2008, la Asociación de Amigos del Jardín Botánico/Histórico de la Concepción tenía organizada otra salida apta para menores. El objetivo primario era la Torre Verdiales y el secundario el cerro Alcuza.

Aprovechamos la ocasión para llevar a algunos de nuestros críos. Marcelo y Pilar fueron con Mario y José María con Héctor y Carmen y una pareja de amigos, Paco y Eva, que iban con Pablo, Pol (un amigo de Pablo) y Lara.

El día estaba nublado y en la parte cercana a la Torre de Verdiales hacía viento, bastante fresco, pero, al fin y al cabo, estábamos en lo más crudo del crudo invierno.

El paisaje que se dominaba era bastante bonito aunque lamentábamos la deforestación tan general de los alrededores. El toque de color lo daban los almendros, con sus preciosas flores blancas y rosas.

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Algunos hicimos el camino sólo hasta la Torre de Verdiales, sobre todo los progenitores y sus progenies, y el resto siguieron el carril hasta el cerro de Alcuza. Los mayorcitos, de entre 6 y 8 años, llegaron de vuelta a los coches al límite de su resistencia, es decir, apenas se quejaron de cansancio y/o aburrimiento, pero a las pequeñas, de 3 y 4 años, les sobró la vuelta y habrían preferido hacerla en hombros de sus fornidos padres. Afortunadamente, las almendras que aún colgaban del año pasado nos permitieron entretenerlos entre que las cogíamos, las abríamos y las zampábamos.

Los del cerro Alcuza pararon a comer en una venta. Si alguno se anima, expondremos aquí su versión de los hechos que nos perdimos los que volvimos antes.

Descripción de la ruta

Para llegar al inicio del recorrido tomamos, desde el cruce de la autovía de Málaga (N-311/A-45) que lleva a la Venta del Túnel, la carretera antigua de Casabermeja (MA-3101), hasta la Casa de la Miel (Juan Ignacio dixit), en una curva en el kilómetro 9'5. De ahí parte un carril hacia el sur desde el margen izquierdo de la carretera.

El inicio de la ruta no es la parte más bonita, en ella se ven demasiadas casas de un criterio estético más que dudoso, tanto como su legalidad, aunque reconozco mi desconocimiento al respecto. No obstante, según se avanza por el carril, el número de casas desciende y nos encontrábamos en un paisaje rural, con evidentes rastros de haber sido cultivado y aprovechado hasta no mucho tiempo antes. Se ven ruinas de antiguos cortijos y zonas con olivos y almendros, preciosos en la época de floración.

El carrill lleva directamente hasta la Torre de Verdiales. Inicialmente, traza un arco en dirección SE manteniéndose paralelo a la carretera de la que partimos, durante unos 700m, y después se dirige hacia el Sur. Aproximadamente a 2'5 km está la Ermita de Verdiales, en estos momentos en obras. Siguiendo por el carril, a unos 750 m hay un camino en la margen derecha del carril que lleva en algo menos de 200m hasta la Torre de Verdiales. También se puede seguir por el carril hasta pasar por el pie de la Torre y subir hasta ella dando un pequeño rodeo.

En el carril hasta la Torre hay varias bifurcaciones que no se han de tomar. Algunas de ellas son bastante obvias, caminos menores o carriles a casas cercanas, pero otras, que se enumeran a continuación, plantean más dudas. La primera está a 800m del inicio, donde hay que seguir a la derecha. La segunda está 1300m después, unos 500m antes de la Ermita, y también hay que seguir por la derecha. En la tercera bifurcación, 350m después de la ermita, hay que seguir por la izquierda. 450m más adelante arranca por la izquierda un camino que lleva hasta la Torre, a unos 200m. En vez de tomar ese camino se puede seguir por el carril esos 200m y rodear la loma sobre la que se sitúa la Torre hasta alcanzarla.

Desde la Torre de Verdiales se puede continuar hacia el Sur hasta el cerro Alcuza, a unos 2'5 km, que domina Ciudad Jardín y La Palma/Palmilla.

A unos 100m de la Torre en dirección Sur, el carril se bifurca. La rama de la derecha (hacia el SO) es un carril que llega hasta Carlinda. Para llegar al cerro Alcuza hay que seguir la rama de la izquierda (hacia el SE), que lleva también a dos carriles que acaban en Málaga (uno en Carlinda y otro en un paso inferior a la autovía).

La siguiente bifurcación está a 500m y hay que continuar de frente, igual que en la próxima, unos 350m después. Unos 1000m más adelante se encuentra la siguiente bifurcación, en la que hay que seguir recto, pero en la próxima algo más de 100m adelante, hay que girar a la izquierda. A 75m de este cruce, se inicia un camino a la izquierda, que, pasando por el pie de dos de las antenas de la zona, llega al cerro Alcuza en unos 500m. También se puede optar por seguir el carril algo menos de 500m y salir por un nuevo camino a la izquierda, a tan solo 250m del cerro.

La excursión es sencilla, al menos hasta la Torre de Verdiales, y el paisaje que se domina, con Málaga, los Montes de Málaga y el valle del Guadalhorce, entre otros elementos, hacen que la excursión sea digna de hacerse. El gran inconveniente es la grave deforestación que se acusa en la mayor parte del recorrido, que no hace más que demostrar la oportunidad de la reforestación de la margen Este de los Montes de Málaga. El otro pero es la urbanización que sufre, en especial el primer tramo, con viviendas construidas con poco cuidado y respeto al entorno, y posiblemente a la legislación vigente.

El Comando Preston de Pasos Largos, también cuenta la excursión a la Torre de Verdiales (¿dónde no han estado Juan Ignacio y su pandilla de alegres compañeros?).

En WikiLoc ofrecen la ruta Subida a torre de Verdiales por Casteñón Mena y Carlinda-Ermita Verdiales-Jotrón, ambas en bicicleta.

Las fotos, en breve.


5 feb. 2008

De Los Quejigales a Los Sauces (2 de Febrero de 2008)

El día 1 de Febrero, viernes, en La Cañada de las Nieves, la preciosa casa de nuestro Ca-Minero Pepe Mayorga, nos congregamos el antedicho anfitrión más Ernesto, Arantza, Teresa, Juan Antonio, Lola Peña, Irene, Marcelo, Antonio, Pablo, Juan Carlos y el que suscribe, Arturo, para cenar, ver las estrellas, ver fotos de Marruecos, el Ártico y demás lugares, y pernoctar de víspera para la excursión que arriba se nombra. Tras la opípara cena y no poder ver las estrellas por mor de la nubosidad, vistas las fotos y altas las horas, el Dr. Orozco regresó a su lar y el resto dormimos hasta la mañana.

Iniciamos la excursión plantando tres coches en Los Sauces, para encontrarlos allí por la tarde (como así fue). Tras ello, acudimos a El Burgo, donde se nos unió Julen, y tras pasar por el Puerto del Viento, circunvalamos Ronda para recoger a la salida a nuestros queridos Andrés y Pepa. Todos ya, catorce excursionistas, seguimos hasta Los Quejigales, donde los vehículos quedaron y por fin comenzamos a andar.


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Tomamos el carril que se dirige al Noreste en subida para alcanzar en diez minutos el Puerto del Quejigal; ignoramos el ramal que se acerca hacia la Cañada de las Ánimas y seguimos por la izquierda, que es el carril que anduvimos hace dos meses en sentido contrario, viniendo del Sabinal y la travesía de la Hidalga. Cuando rodeamos el cerro de Los Arcos y sus viejos pinsapos, pasada la valla metálica y coronado el Puerto de Los Quejigales, iniciamos el descenso y abandonamos el carril, tomando el sendero que siempre al Noreste, desciende hacia las muy visibles ruinas del Cortijo de Majada Vieja.

Visitamos las ruinas, su chopera, su trío de sauce, cerezo y pinsapo, y remontamos la loma soleada que nos volvió a permitir divisar a lo lejos el Peñón de Ronda, por donde pasaríamos horas más tarde. Descendimos la antedicha loma, bajamos a un arrroyo y ascendimos la loma siguiente, en cuyo descenso ya vimos a nuestros pies la ruina y el encantador enclave del Cortijo del Taramal. Tras visitarlo, tomamos la senda que sale desde su era, siempre al Noreste, y rodeamos un cerro por la izquierda –que también podríamos haber rodeado por su derecha- para cruzar un arroyo, más copioso que los del resto del día, por el que bajan las aguas del Tajo del Canalizo, cuyas paredes veíamos a nuestra derecha formando la imponente muralla que sirve de base al pico Enamorados.

Tras varios repechos con aulagas, alcanzamos la loma hasta la que habíamos llegado justo hacía un año, cuando la gran nevada en que recorrimos estos pagos a la inversa (se entiende de Norte a Sur, no patas arriba); reconocimos perfectamente el paraje, al pie de los farallones, con magníficos pinsapos y la preciosa laguna que constituye unos de los más amables rincones de la Serranía. Pasamos la alambrada por la angarilla y ya tomamos resueltamente la vereda que se dirige, con algunos repechos poco largos, al fantástico pinsapar de la Mirandilla; unos lo pasamos por en medio, otros por debajo, todos entusiasmados por los viejos y enormes pinsapos. Poco antes habíamos visto a lo lejos un jabalí correteando hacia el Sur; aquí nos pasó por delante un hilera de nueve hembras monteses espantadas por el grupo y su cháchara.

Bajamos, viendo ya ante nosotros el imponente Peñón de Ronda, a la fuente de la Breña, donde nos refrescamos al islámico modo y comimos al sol. Arreados por el de siempre, siendo las tres y media, enfilamos el Peñón para pasarlo por la izquierda, es decir, por el Oeste, dejando el cortijo por debajo a nuestra izquierda, con un buen rebaño de ovejas y un mastín más o menos amistoso guardándolas. Pasamos la verja del predio recorrido y empezamos la bajada, siempre al sol pero con fresco, al Cortijo del Palancar, allá abajo recostado, con su viejo cuatroele verde varado. Una vez en el cortijo, tomamos el carril que nos fue llevando al pinar de Los Sauces; tras atajar un par de curvas, llegamos al carril de la Rasa del Escribano, donde estaban los tres coches que dejamos por la mañana; en ellos, llegamos a casa de Pepe siendo las cinco de la tarde, cinco horas de excursión incluida la comida, catorce kilómetros, puestos de acuerdo los podómetros.

Ya sólo quedó tomar café y recuperar los coches; mientras unos fuimos a ello, hora y pico, bastante pico, hasta Los Quejigales, el resto se demoró un poco, acercó a los rondeños a su ciudad, y nos reunimos en El Abogao (sic) para desde allí emprender retorno a Málaga. Fue una magnífica excursión; la deseada travesía, estupenda, aunque bastante tediosas las aproximaciones y recobro de autos, pero es el precio de las travesías sin chófer. Volveremos, creo yo.

El itinerario nº 29 del libro Por los caminos de Málaga, del que algunos de los miembros del grupo son autores, correspondiente al Peñón de Ronda. En el libro Por las montañas de Málaga, del que también contamos con algunos autores en nuestras filas, se incluye otro itinerario desde Los Sauces al Peñón de Ronda, con un recorrido muy similar al del otro libro, aunque en este caso se propone la subida a la cima del Peñón.

La travesía de la Sierra de las Nieves entre el Cortijo de los Quejigales y el Peñón de Ronda es una excursión clásica por la Sierra de las Nieves y en el libro "Sierra de las Nieves, Guía del Excursionista" hay una descripción de la misma, magnífica y prolija en detalles, aunque sólo llega hasta el Peñón de Ronda.También está disponible en la sección de rutas de Pasos Largos.

Estas son las fotos de la excursión.