29 sept. 2007

Alto Chíllar (22/sep/2007)

Para la entrada de hoy tenemos dos visiones distintas del recorrido.

El 22 de septiembre de 2007, tras el descanso de julio, nos reunimos Ernesto, Arantza, Teresa, Pepe Mayorga, Juan Antonio, Alberto, Lola Gálvez y Arturo de entre los autores, los meritorios Lola Peña, Irene, Pepe Caballero, Marcelo, Ángel, Javier y José María, las nuevas incorporaciones Paco y Fausto y Lola y Diego, que se nos unieron desde Frigiliana.

La intención era recorrer el curso alto del Chíllar, un río cuya parte baja ya habíamos disfrutado en anteriores ocasiones. Precisamente, la última ocasión fue justo dos años antes donde llegamos desde la cantera hasta la presa. Esta vez pretendíamos ir en coche hasta el área recreativa del Pinarillo, seguir el camino hasta la fuente del Esparto, descender al río a la altura de la presa e iniciar en ese punto el camino cauce arriba del río.
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El día antes había llovido muy intensamente (Fausto, nuestro meteorólogo de guardia nos dijo que hasta 120 l/m2). De hecho, muy cerca de allí, en Almuñecar, hubo graves inundaciones. Desde las Cuevas de Nerja se veían los bancos de tierra que el río había acumulado en el mar y a lo largo de todo el recorrido pudimos ver numerosas consecuencias de la riadas, árboles derribados porque el agua había dejado sus raíces al aire, piedras caídas y zanjas abiertas en caminos, lodo y broza acumulados o árboles y vegetación vencidos por la fuerza del agua en el cauce del río.

El carril por el que discurre la primera parte del trayecto parte justo al lado de los aparcamientos de la Cueva de Nerja y lleva hasta área de recreo del Pinarillo. No pudimos recorrer en coche ese carril, en primer lugar porque estaba cerrado (una patrulla de la Guardia Civil nos dijo que lo cerraban los meses de verano) y, en segundo lugar, porque estaba impracticable para los vehículos por las piedras acumuladas el día anterior desde las ramblas adyacentes, por lo que tuvimos que andar esos 5 km inesperadamente. El camino transcurre paralelo al barranco de la Coladilla entre pinares de repoblación y se divisa el pico del Cielo, al que se llega desde una bifurcación.

El día era caluroso y después de una hora llegamos sedientos al área recreativa del Pinarillo, pero las barbacoas y las fuentes estaban clausuradas. De ahí parten dos caminos, uno, a la izquierda que baja y cruza el fondo del barranco y conecta con el camino que nos llevaría al río. Escogimos el otro, que arranca por la derecha y empieza subiendo. Escogimos ese camino, porque, aunque es más largo y acaba conectando con el anterior, nos llevaba a la fuente del Esparto. En ese tramo se podía ver una presa que estaba prácticamente colmatada por el barro acumulado. Tardamos unos veinte minutos en llega a la fuente que, desafortunadamente, tampoco tenía agua. Continuamos el camino, que ofrecía unas vistas muy bonitas del barranco de la Coladilla y un cuarto de hora después llegamos a una divisoria de aguas en la nos recibió el fastuoso paisaje del valle del Chíllar. En ese punto hay un camino a la izquierda, otro a la derecha que sube marcademente y que lleva al Navachica, y un tercero, en medio de ambos. Seguimos por ese camino, que sigue por la ladera sin ganar mucha altura. Veinte minutos después cruzamos con un primer sendero que baja serpenteante por La Cuesta de Los Galgos, pero no era la opción que queríamos, sino que seguimos por la ladera hasta que se acaba el camino y se convierte en otro pequeño sendero que baja abruptamente hasta el río a la altura de la Casa de la Presa. Ahí están la presa y el inicio de la acequia que robaba una gran parte del caudal del río para llevarlo a la central hidroeléctrica, río abajo.

Ese era el punto hasta el que habíamos llegado en la última excursión al río y desde el que prácticamente pensábamos iniciar a andar este día. Llegamos poco antes de las dos de la tarde, mucho más tarde de lo previsto, por lo decidimos no continuar mucho más arriba por el cauce. Una parte del grupo se quedó descansando junto a la casa, otros se embutieron en sus trajes de baño y se refrescaron en una poza un poco más arriba y otros decidimos seguir remontando hasta las dos y media. Todo el tramo que subimos el río estaba claramente marcado por las consecuencias de las lluvias del día anterior, con muchísima broza acumulada y mezclada con barro, árboles derribados o vencidos y marcas por las paredes que indicaban que el río había llegado a tener hasta 15 o 20 metros de anchura en algunas zonas. Sin duda, tuvo que ser todo un espectáculo. Aunque sabíamos que el nacimiento estaba demasiado lejos, estábamos interesados en llegar a algunos lugares interesantes que mencionaban los componentes del Comando Preston, de Pasos Largos, en algunas de sus salidas por el Chíllar, como los Cahorros del Imán, o "La Cascada Final". Como no sabíamos cuánto faltaba para esos lugares y ya era la hora que nos habíamos marcado para volver, nos volvimos antes. Admiramos la mole del Almendrón, emergiendo entre nubes, pasamos por el punto en el que contacta, según Fausto, con el camino al Cortijo del Imán, y acabamos el camino en un llano pedregoso en el que el cauce está seco, los Llanos de Pradillo. Supusimos que el río discurría infiltrado por el suelo por ese tramo.

Nos reagrupamos en la Casa de la Presa, donde comimos e hicimos sobremesa, incluyendo la planificación del calendario de salidas para todo el año. Decidimos hacer la vuelta por un camino distinto, en vez de volver a subir directamente al camino, fuimos por la acequia que parte de allí mismo. La acequia se mantiene en un buen estado general, aunque en algunos puntos en que los corrimientos de tierra la han roto, ha sido sustituida por tuberías metálicas. Se puede recorrer sin mayores problemas, pero hay que tener en cuenta que hay varios sitios donde avanza junto a caídas verticales que imponían bastante respeto, aunque esos lugares se han colocado quitamiedos donde uno se puede agarrar. Una de las Lolas sufría de vértigo y pasó un mal rato por la acequia, especialmente en un lugar donde un pequeño derrumbe hacía el paso más comprometido. Recorrimos la acequia durante algo más de una hora, viendo como la distancia al río se hacía cada vez mayor y disfrutando del precioso paisaje de las paredes de las montañas por la que transcurre el río, que habitualmente vemos desde abajo. También se veía claramente el camino que atraviesa la Sierra de Enmedio para llegar a Frigiliana y al Higuerón. Finalmente tomamos un sendero para subir al camino que continuaba desde la Fuente del Esparto. Este sendero era el que hemos comentado más arriba como la primera posibilidad de bajar al río por la Cuesta de los Galgos. La pendiente del sendero es muy pronunciada, pero por suerte no es demasiado larga (unos 200 m de desnivel en 1 km de camino). Desde allí tomamos el camino que llevaba al área recreativa del Pinarillo sin pasar por la Fuente del Esparto (es el camino que hemos comentado antes que salía por la izquierda del área recreativa) y ya sólo nos restaba volver a andar los 5 km de carril hasta el aparcamiento de las Cuevas de Nerja.

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El sábado 22 de septiembre, 19 excursionistas, entre fundadores del Seminario Minero (8), meritorios con más presencia que algunos fundadores (6), familiares (1) y neófitos (4), nos proponíamos recorrer el Alto Chíllar, y pese a los contratiempos, lo logramos.

Como estaba cerrada la cadena del carril del Barranco de la Coladilla, dejamos los vehículos junto a la Cueva de Nerja, y caminamos impresionados por las huellas de la enorme tormenta de la víspera (185 litros/m2). Tras salir a las 10.30, alcanzamos primero el empalme de los Cortijos de la Civila y luego la zona de meriendas de El Pinarillo; de allí seguimos hacia el Barranco de los Cazadores para salvarlo y llegar a la Fuente del Esparto y luego, a las dos horas de salir, al Collado de los Galgos, dominando ya la imponente quebrada del río Chíllar a nuestros pies.

Continuamos, a instancias de Fausto, agradable meteorólogo al que esperamos volver a ver con nosotros, por el carril que llanea hacia el noroeste, internándose desde la altura en el valle del Chíllar; este carril va perdiendo condición, se estrecha y vuelve camino, vereda luego; le sale una trocha descendente que ignoramos y a su final, serpentea hacia el fondo del valle hasta llegar, justo a las tres horas del comienzo, a las Casas de la Presa, donde llegamos hace dos años remontando el río desde la central.

Allí nos instalamos y dejamos las mochilas algunos, para remontar, ya con calzado anfibio, el río, otra vez impresionados por los estragos de la riada del día anterior; el caudal sin embargo, tras la riada, era el normal, el que siempre le hemos conocido al Chíllar. Como a 600 m. de la Presa, llegamos a donde confluye con el río el barranco de Pradillos, y después, unas pequeñas cascadas que salvamos sin problemas para llegar a un amplio circo, los Llanos de Pradillo. Desde allí sale el camino que conduce al Cortijo del Imán, pero nosotros seguimos río arriba para sorprendernos con su ausencia; en aquel punto, a 1 km de las Casas de la Presa, el cauce era una rambla seca y pedregosa. Así que el 22 de septiembre, y eso tras una histórica tormenta, el Chíllar nacía en los Llanos de Pradillo, es decir, el acuífero descargaba varios regatones que se organizaban en un caudal bastante mediano. En otras épocas, el río sin duda traerá aguas desde más, o mucho más, arriba. Pero el día de autos, nacía donde se dijo. Aguas abajo nos bañamos, y regresamos a la Presa a comer y acordar el calendario anual de excursiones.

Tras comer y planificar, tomamos la canaleta y la seguimos, entusiasmados por las vistas sobre el río y la belleza del terreno; encontramos un par de jóvenes monteses ahogadas y algunos atascos en el canal; tras pasar por recodos preciosos, llegamos a la senda que asciende en diez minutos al Collado de los Galgos nuevamente; una vez allí, tras resollar, bajamos y acortamos hacia el Pinarillo, y tras la última legua, cuesta abajo pero algo cansados, llegamos al paraje de la Cueva de Nerja, donde repusimos líquidos y sales antes de regresar a domicilio.

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El Comando Preston de Pasos Largos también describe esta ruta en El Alto Chíllar, "territorio comanche" y Curso alto del río Chíllar.
Estas son las fotos de la excursión. Actualización: una amiga nos ha mandado fotos de los efectos de la tormenta en las playas de Nerja.