9 jul. 2007

Lavaderos de la Reina (22-24/jun/2007)

El fin de semana del 22, 23 y 24 de junio cumplimos escrupulosamente la otra peregrinación anual obligada para nuestro grupo, a Sierra Nevada, esta vez para ir a los Lavaderos de la Reina.

Pepe Terrón se encargó de organizarlo todo y nos reunimos amigos desde cuatro lugares, Málaga (Ernesto, Arantza, Teresa, Arturo, Juan Antonio, Semi, Alberto, Pilar, Marcelo, Lola Peña, Pepe Caballero, Luis, Leni, Román, Julen, Roberto y José María), Granada (Pepe Terrón, Ana, Antonio, Noni, Miguel, Ángel, Paco Alonso y Rosario), Cádiz (Blanca y Daniel) y Madrid (Josetxu y María José). Establecimos la base de operaciones en el Cortijo Balderas , un lugar de acampada y actividades variadas para estudiantes, en la carretera de Huéjar-Sierra a Padules. El trato, la comida y el descanso fueron muy buenos y los precios bastante comedidos. El programa de actividades que había preparado Pepe fue intenso, con tres excursiones, el viernes por la tarde un paseito para aclimatarnos a la altitud, el sábado la marcha a los Lavaderos de la Reina y el domingo por la mañana una excursión más corta de despedida.
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El mismo viernes, según llegamos al Cortijo Balderas, Pepe nos estaba esperando y, después de permitirnos dejar las maletas en las cabañas, nos llevó a dar "un paseo de media hora". Subimos en los coches por la carretera de Padules y tomamos una salida a mano derecha para iniciar el camino. Desde allí seguimos un camino por una cuerda paralela al camino que tomaríamos el día siguiente para ir a los Lavaderos de la Reina. Por el camino pronto pudimos ver la familia de los imponentes tres miles (Alcazaba, Mulhacén, Veleta y amigos), que, por lo avanzado de la temporada, apenas tenían nieve). Continuamos el camino hasta unas ruinas con unas vistas preciosas. Según nos contó Miguel, durante la Guerra Civil en aquella zona se había mantenido el frente de batalla casi hasta el final de la guerra.

El sábado madrugamos (relativamente) para la excursión principal, a los Lavaderos de la Reina. El acceso empieza en la carretera de Padules, a un par de kilómetros de Huéjar-Sierra en dirección al Cortijo Balderas, donde se toma un cruce a mano derecha en el que están indicado los Lavaderos de la Reina. El camino baja serpenteando hasta el río Maitena, que cruzamos por el puente del Molino del Coto, y sigue, ahora ascendiendo, hasta la Loma Papeles, donde una cadena impide el paso a vehículos. Desde ahí se tiene otra vez la preciosa vista de las cumbres altas de Sierra Nevada, como el día anterior, pero más cercanas. La primera parte del camino es casi siempre ascendente, con algunas cuestas pronunciadas. Partimos de la Loma Papeles, que lleva hasta la Loma Maitena y de allí al refugio de Peña Partida. Durante todo este tramo nos acompañan por nuestra derecha los tres miles y se puede ver también la Vereda de la Estrella y la Cuesta de los Presidiarios, donde estuvimos el año anterior.

A partir del refugio de Peña Partida el paisaje empieza a cambiar. Hasta ese momento, aunque las laderas estaban cubiertas de borreguiles y vegetación, el suelo se notaba seco. Sin embargo, ya a lo lejos se empezaban a ver extensas manchas verdes, los prados que surgían alrededor de los arroyos formados por los caudales del deshielo y que dan lugar a los Lavaderos de la Reina. La zona a la que llegamos es de una belleza bucólica, con verdes prados, flores de vivísimos colores, arroyos cristalinos y bravas cascadas. En ese paraje de ensueño comimos y algunos se bañaron.

Tras el merecido descanso y con el alma reconfortada por el paisaje emprendimos la vuelta. Bajamos junto el cauce de agua, el arroyo Cobatillas, por un descenso tan bonito como el lugar que dejábamos, salpicado de más bellas cascadas, los famosos lavaderos, dignos de una reina. Por este camino se llega a una lagunilla a partir de la cual el agua del arroyo se capta en una acequia que unos centenares de metros después desaparece soterrada. Se puede volver al punto de partida siguiendo la acequia, pero la mayoría seguimos por un camino que discurre por su izquierda (según el sentido de nuestra marcha) por encima de ella, siguiendo la cumbre de las lomas. Ese camino conecta con el que habíamos tomado para la ida un poco antes del desvío al refugio de Peña Partida. Poco después llegamos al cruce donde nos encontramos con los que habían tomado el camino de la acequia. Desde ahí desanduvimos hasta donde estaban aparcado los coches.

Todo el recorrido de la excursión la hicimos bajo un sol radiante, pero afortunadamente corría una brisa fresca que evitó que pasáramos demasiado calor. El recorrido fue de unos 15 kms y no encerraba ninguna dificultad, aunque en algunos tramos las cuestas nos hacían mantener el silencio.

El domingo por la mañana Pepe quiso enseñarnos antes de que volviéramos a casa unos tejos milenarios cerca de los cuales se podía llegar en coche. Volvimos a tomar el desvío del día anterior a los Lavaderos de la Reina y a cruzar el río Maitena, pero esta vez cogimos un camino rural hacia la derecha. Me es imposible reproducir con fidelidad el camino hasta los tejos fundamentalmente porque no lo encontramos. Probamos varias opciones, tuvimos que dar marcha atrás y cambiar de sentido en caminos de tierra al borde de precipios de película y al final nos comunicaron que el camino en el que estábamos no llevaba a los tejos, que teníamos que haber girado a la derecha en el desvío anterior. O tal vez en el anterior al anterior, ¿quién sabe?

Como no nos íbamos a dar por vencidos tan fácilmente, volvimos a bajar al río Maitena por el camino en el que estábamos porque Pepe nos dijo que allí había otros tejos muy notables, aunque no con el porte y la edad de los que formaban el objetivo inicial. No obstante, tampoco logramos nuestro objetivo, estuvimos andando por el margen del río, que estaba cegado por la vegetación y, tras varios intentos infructuosos de llegar a los tejos, nos tuvimos que conformar con verlos de lejos.

En esta página hacen una descripción muy detallada de la misma ruta.

Estas son la fotos de la excursión.