21 dic. 2006

La Peña Negra (16/dic/2006)

La Peña Negra es una llamativa montaña que acompaña parte de la salida de Málaga por la A-45 (la autovía que sale hacia el norte). Durante buena parte del camino se puede ver en la margen derecha de la carretera, con un color muy claro, sus laderas abruptas, empinadas y casi rectas, que la hacen parecer más una pirámide que un cono.

La Peña Negra es una de las dos cimas de la Sierra del Co, entre la Sierra de las Cabras y la Sierra de Camarolos. El terreno está formado por calizas jurásicas, con una composición muy similar al Torcal de Antequera, que queda a una veintena de kilómetros hacia el oeste y al que se puede acceder por la misma carretera A-7204, a través de Villanueva de la Concepción, aunque la erosión no ha dejado aquí unas formas tan fascinantes. Son muy abundantes los afloramientos rocosos que hacen incómodo el camino. La vegetación no es abundante en buena parte de la montaña, en parte debido a lo escarpadas que son sus laderas. En la base hay un acebuchar que, aunque no demasiado extenso, es muy agradable y permite percibir el contraste entre esta variedad y los olivos de plantación, más bajos por la poda que reciben. En la parte superior hay encinas dispersas. Las lluvias de las semanas anteriores habían cubierto buena parte de suelo de hierba muy verde, en la que, junto a numerosas esparragueras, destacaban por su intenso color azul los lirios, que contrastaban llamativamente con el blanco de las arenarias cuando se encontraban juntos.

Para subir a ella nos reunimos en la Venta Cotrina, a unos pocos kilómetros fuera de Málaga en la misma A-45. Otra vez el grupo fue numeroso, Ernesto, Arantza, Arturo, Juan Antonio, Teresa, Alberto, Semi, Lola Gálvez y Pepe Mayorga del grupo de los autores (el otro autor, Juan Carlos, se nos unió en la comida posterior en Casa Paco), Alberto, Lola Peña, Pepe Caballero, Pilar, José María, Delia, Ángel, Roberto, Roberto y Antonio, del grupo de meritorios, y Javier, que fue la cara nueva del día, por parte de José María.

El acceso a la Peña Negra se hace a través de la A-45, cogiendo la salida 140 (a Colmenar, Villanueva de Cauche y Villanueva de la Concepción), en dirección este. En la salida se indica que es parte de la Ruta de los Almorávides-Almohades. Se sigue hacia el este por la carretera A-7204 durante 3'5 kms. Según los mojones que se podían ver en el arcén, esta carretera es la antigua comarcal C-340. Nosotros dejamos los coches en la indicación del kilómetro 38. Ahí ya se puede disfrutar de la vista sur que acompaña toda la ascensión, con Casabermeja y Colmenar y los montes de Málaga al fondo. Para iniciar el camino seguimos la A-7204 durante unos 500m y desde ahí comenzamos a andar hacia la base de la montaña (estamos a unos 810 m). No hay en ningún momento un camino, ni visible ni señalizado, pero es un camino corto y casi siempre está visible la cima de la Peña como referencia, por lo que no hay posibilidad de perderse.

El camino que escogimos para subirla parte desde el sur de la Peña, pero no sube directamente por su cara sur, que es un pared casi vertical que, aunque se puede subir, requiere cuerdas y una buena preparación. Nuestro camino sube por el oeste de la Peña, teniendo ésta siempre muy cerca, a nuestra derecha. En el arranque del camino rodeamos por su derecha el acebuchar. Este primer tramo es razonablemente llano hasta la base de la masa montañosa en donde iniciamos la ascensión propiamente dicha, a unos 1.000 m de altura. En ese momento, la dirección deja de ser hacia el este y pasa a ser al norte y subimos por una zona estrecha y de pendiente muy pronunciada que, aun siendo necesarios las manos y los pies para escalarla, todos pudimos salvar sin mayores inconvenientes.

Tras este primer obstáculo, el camino vuelve a ser relativamente cómodo, con una pendiente sensible, despejado de vegetación y con numerosas rocas. El destino en este tramo tenemos es un paso para cruzar una valla que hay en mitad de la subida (parece que por fin consiguieron ponerle puertas al campo). Este paso en la valla no es una portilla propiamente dicha, sino un trozo de valla que ha sido tronchado y por el que se puede cruzar fácilmente (altura aproximada 1.125 m). No es visible durante el camino y para llegar a ella seguimos pegados a la Peña, que se mantiene a nuestra derecha.

Desde el paso de la valla subimos hasta la divisoria de aguas (la valla se queda a nuestra izquierda a unas pocas decenas de metros). En lo alto de la cresta se amplía magníficamente el paisaje por la vertiente norte, con la vega de Antequera a nuestros pies y la autovía a Granada recordándonos a la civilización. La montaña por esa parte es una sobrecogedora caída casi vertical de varios centenares de metros. Desde ese punto ya sólo quedan unos pocos cientos de metros hasta llegar a la cima de la Peña. La mayoría del grupo seguimos la línea de la cresta hasta ella, pero el camino era difícil, lleno de rocas grandes y resbaladizas, porque estaban cubiertas de líquenes húmedos, y resultaba bastante incómodo triscar sobre ellas. Otra parte del grupo, con más vista, sin duda, bajó unos pocos metros y llegó hasta la cima por un pequeño claro paralelo a la cresta, mucho más cómodo.

La cima, a 1.337 m de altura, es un área plana y alargada con unas vistas privilegiadas, ya que apenas tiene otras alturas cercanas que le tapen partes significativas de paisaje. Las vista por el sur y por el norte ya las hemos mencionado, pero se le añaden las del oeste, y las del este, con los picos más cercanos, entre los que se incluyen la Sierra de Camarolos y la zona de nacimiento del Guadalmedina. La pena fue que era una día un poco brumoso y que en la cima nos alcanzó una niebla suficientemente densa para ocultar los detalles de la vista.

Para el descenso evitamos las dos zonas que fueron más complicadas en la subida. En primer lugar, no volvimos por la cresta, sino por el claro que había poco más abajo de ella. Tras llegar al paso de la valla, nos dirigimos más hacia el oeste, y cruzamos por medio del acebuchar que habíamos rodeado en la ida, con la idea de evitar la parte que tuvimos que escalar al subir. Aunque no hay ningún camino ni señales, tampoco en la bajada hay posibilidad de perderse porque la referencia es la carretera que está bajo la montaña y a la que era inevitable llegar yendo hacia abajo y a la derecha (al suroeste).

Rematamos de una manera excelente la jornada y, en vez de comer en el campo, como habitualmente, hicimos la comida de Navidad de la empresa en Casa Pedro, en Arroyo Coche.

En el libro Por las montañas de Málaga, de los que algunos componentes de nuestro grupo son autores, aparece la descripción de la ruta que seguimos. El libro está editado por Airon Sesenta, SL. En Pasos Largos tienen otra página con otra ruta a la Peña Negra.

Aquí están las fotos de la excursión.