17 jul. 2006

De Canillas de Aceituno a la Maroma (15/julio/2006)

El pasado fin de semana subimos La Maroma desde Canillas del Aceituno. Para evitar los rigores solares de esta época del año, hicimos la excursión por la noche. Quedamos a las 00:00 del sábado 15 de julio en uno de los puntos de reunión habituales, en frente de los Baños del Carmen. Sorprendentemente, la convocatoria fue un éxito de público y nos juntamos 16 personas para la ascensión.

Escogimos un día lo más cercano posible a la luna llena de julio, que fue el martes 11. La luna todavía mostraba más de dos tercios de superficie y daba suficiente luz para no perder el camino. El camino está muy bien marcado casi hasta el final del recorrido y es muy fácil seguirlo.

La ascensión no tiene ninguna dificultad técnica, pero es relativamente dura, por el distancia del recorrido, que aunque varía según las fuentes, está entre 10 y 11 kilómetros (lo que es seguro es que no son ni 5.500 m ni 6 km, como dicen las indicaciones que hay en el pueblo) y por el desnivel que se cubre, desde unos 630 m de altura a los que está el pueblo, hasta los 2.065 de la cumbre.

La temperatura que disfrutamos durante el ascenso fue muy agradable, aunque no nos libró de sudar abundantemente, quizá debido al ritmo tan vivo que nos impusieron los guías en los primeros kilómetros. Tardamos algo más de 4 horas en subir, desde las 01:45 hasta las 06:00. En la cumbre repusimos fuerzas con el primer desayuno. El viento soplaba notablemente y muy fresco, por lo que la temperatura era mucho más baja. Esperamos el amanecer hasta las 07:15 y bajamos por el mismo camino hasta el pueblo, en lo que empleamos un poco menos de tiempo, poco menos de 4 horas.

Los comentarios entre los participantes que ya habían hecho la subida desde los otros puntos tradicionales, desde el Alcázar, por el Oeste, y desde la Alcaicería, por el Norte, coincidieron en que les gustaba más la subida desde la Alcaicería, que además era menos dura porque el desnivel era menor. También coincidieron en que la ruta desde el Alcázar era menos agradable por lo árido que resultaba andar por la pista o el cortafuegos que componía el recorrido. También señalaron desde Canillas, la vista de la Maroma era más impresionante e iba dando la sensación de cómo se "conquistaba" la montaña poco a poco.

El tono general era que la excursión nocturna había resultado una experiencia interesante, pero no para repetirla muy a menudo, que a esas horas se está muy bien en cama.

Estas son las fotos de la excursión.